El Servicio Geológico de EE.UU. (USGC en sus siglas en inglés), que recopila datos de estos fenómenos en tiempo real, fijó la intensidad del seismo en 7.4 pero la revisó posteriomente a 7.3. La Agencia de Meteorología de Japón,  por su parte, ha establecido la fuerza del temblor en el 5 de la escala japonesa, cuyo máximo es 7.

El epicentro se ha situado en el fondo marino, a 36km de profundidad y a 245km de la ciudad más cercana, Kamaishi, según el USGC.

Apenas 15 minutos después se ha producido una primera réplica de 6.2 en la escala Richter, que ha sido seguida de al menos otras cuatro, con magnitudes comprendidas entre 4 y 5.
Olas de un metro

En la prefectura de Miyagi se ha dado una alerta de tsunami de un metro, y una ola de esa altitud se ha registrado en la localidad de Ishinomaki, una de las más afectadas por el terremoto del 11 de marzo de 2011, que causó decenas de miles de muertos y un desastre nuclear en la central de Fukushima. En la localidad de Ofunato, arrasada también el año pasdo, el nivel de las aguas ha subido unos 20 centímetros

La compañía Tokyo Electric Power Co (Tepco), asegura que no se han detectado irregularidades en sus centrales tras este último seismo. Concretamente, "no se han detectado anormalidades" en las plantas de Fukushima (a 366 kilómetros al este del epicentro) ni en la planta nuclear eléctrica de Tohoku en Onagawa.

El aeropuerto de Narita, a las afueras de Tokio, así como varios trenes rápidos que operan en la zona, han vuelto a funcionar con normalidad tras interrumpir brevemente su actividad por el seismo.

El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, ha cancelado su campaña para las elecciones del 16 de diciembre y ha regresado a su oficina, aunque no hay planes para una reunión urgente del gabinete.

El Centro de Alertas del Pacífico, con sede en Hawai, no consideró oportuno extender la alerta al resto de países de la zona.