Las palabras de Rodríguez se dieron en la conclusión del VIII Curso de Seguridad y Defensa Nacional, que fue presidido por el Presidente de Nicaragua, comandante Daniel Ortega Saavedra, la compañera Rosario Murillo, coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, el Jefe del Ejército de Nicaragua, General Julio César Avilés Castillo, altos mandos militares, funcionarios del Gobierno Sandinista, entre otros.

“El curso de Seguridad y Defensa Nacional, nos permitió, en primer lugar acércanos al conocimiento de una institución, nuestro Ejército Nacional, que para orgullo de los nicaragüenses tiene, por diferentes motivos o razones, un alto prestigio nacional e internacional, por su solidad y acicalada institucionalidad, la aplicación rigurosa de su legislación particular”, manifestó Rodríguez.

“Este curso de exigente calidad, con conferencista de alto nivel, nos ha dotado de una verdadera visión de lo que es la Seguridad y Defensa Nacional, si bien la cual las armas son el sustento fundamental de la defensa de nuestro territorio nacional, aprendimos que estos aspectos cubren ámbitos mayores, pues se extiende a aspectos jurídicos, electorales, de Salud Púbica, geofísicos, internacionales, territoriales, de lucha contra la pobreza, estrategia de conservación de nuestros recursos naturales, lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado”.

Reseñó que cada uno de sus compañeros de curso, aprendió que la Seguridad y Defensa Nacional, no es un tema estrictamente militar, sin que su naturaleza es de orden público y de interés supremo nacional, como un derecho y una obligación ciudadana.

“Con enorme satisfacción patrio, hemos profundizado en conocimientos de instrumentos jurídicos modernos que regulan las acciones del Estado, para la organización, dirección, preparación y disposición para la Defensa Nacional, con lo cual Nicaragua logró superar sus deficiencias jurídicas de nuestro sistema de Defensa”, planteó el magistrado.

Indicó que ahora cada uno, tiene una visión de patria y por lo tanto se debe aportar un grano de arena desde cada perspectiva y desde los puestos de trabajo, “no solo para soñar con una Patria grande, hermosa, ejemplar, sino para ser realidad este sueño apoyando al ejército”.

“Del curso hemos salidos convencidos  de la vocación de paz de Nicaragua, Estado cuyas controversias las ha presentado siempre ante el más alto tribunal internacional, en una muestra de respeto al orden y al Derecho Internacional, con la sola exigencia del respeto a nuestra soberanía”.

Concluyó felicitando al Ejército de Nicaragua, al Ministerio de Defensa y a cada uno de sus compañeros de curso, por estos seis meses de aprendizaje sobre Nicaragua y su marco jurídico en defensa de la soberanía nacional.