Los 40 años de arduo trabajo no fueron tomados en cuenta al momento de deportar de los Estados Unidos a don Luis Manuel Ortiz, de 70 años.

Visiblemente cansado y agotado de tantos años de laborar en  ese país, don Luis comentó que se casó con una mujer americana, pero que cuando esta falleció, los hijos de ella le quitaron propiedades, carros y sus documentos.

“Me casé con una mujer americana, ella murió y los hijos de ella me denunciaron con migración, para que me deportaran y ellos quedarse con todo, se fueron mis esfuerzos de 40 años trabajados”, afirmó.

A pesar de las dificultades, dijo sentirse feliz y contento de estar en su amada Nicaragua, “ahora estoy en mi país, feliz y alegre y voy a iniciar de nuevo mi vida y seguir adelante”.

Sostuvo que “en  los Estados Unidos te miran trabajando y te llevan preso, no  hay tranquilidad porque la migra te anda siguiendo para deportarte”.

Este miércoles, don Manuel junto a 18  hermanos nicaragüenses  regresaron a su patria, siendo recibidos en el Aeropuerto Augusto C. Sandino por instituciones del  Gobierno de Nicaragua.

A estos compañeros y compañeras se les garantiza atención en salud y medicamentos, un  apoyo económico, para que ellos regresen a sus lugares, y refrigerio.

Benito Lago estuvo solo 2 meses en los Estados Unidos y  todavía conserva las  heridas y sus zapatos rajados, como resultado de los 10 días que paso en el desierto, para cruzar la frontera.

“Excelente este recibimiento de mis hermanos nicaragüenses, y me siento tranquilo y feliz de estar en Nicaragua, porque en ese país se sufre demasiado”, afirmó.