Uno de los iceberg más grandes que se han registrado en la historia se separó de la Antártica entre el 10 y el 12 de junio, según revelaron los satélite de Estados Unidos y de la Agencia Espacial Europea.

Los científicos del Proyecto Midas venían desde hace años vigilando su evolución e informaron que el gigantesco bloque de hielo, de unos 5.800 kilómetros cuadrados y un peso aproximado de un billón de toneladas, se desprendió del segmento Larsen C de la Antártica.

Los científicos vienen monitoreando el crecimiento de la grieta desde el 2014 cuando se hizo más prominente y hace unos meses anunciaron que el desprendimiento era inevitable.

Aunque se espera que el gigantesco bloque de hielo no se aleje mucho de la península Antártica, genera un peligro extra para las embarcaciones que navegan en el continente.

Los expertos aseguran que tampoco se moverá “por ahora” a gran velocidad.

"La mayoría de los glaciólogos no están aún particularmente alarmados por lo que está ocurriendo con la Plataforma Larsen C. Es algo normal", resaltó Helen Fricker, del Instituto de Oceanografía Scripps, en entrevista con medios internacionales.

Los científicos de la Universidad de Swansea y la British Antarctic Survey informaron que el iceberg, que se podría llamar A68, estaba flotando antes de que se desprendiera, por lo que no habrá impacto inmediato en el nivel del mar.