A través de un comunicado fechado en las montañas de Colombia el 4 de diciembre, la guerrilla destacó que “todos hemos sido partícipes y víctimas de un conflicto que pesa en los hombros de la nación (...) Movilicémonos todos para ser por fin escuchados, movilicémonos todos a democratizar la patria, movilicémonos todos a recuperar nuestra soberanía”.

Las FARC-EP aseguran que la paz en Colombia no será resultado de un diálogo alejado del pueblo, de decisiones por las alturas, ni de imposiciones unilaterales de cualquier orden. Por ello, apuntan a que la voces de los colombianos sean escuchadas en el proceso de paz, que tiene lugar en La Habana, capital cubana.

Destacan que han recibido mensajes de apoyo y aliento, solicitudes de participación, propuestas y proyectos, lo que califican como una “viva manifestación de nuestro pueblo por no seguir excluido de las decisiones nacionales”.

“Es sobre los hombros del grueso de la población que se descargan las más funestas consecuencias del conflicto armado y es en su modo de vida miserable donde subyacen las causas del alzamiento. Es la población colombiana quien soporta la enorme carga tributaria que el Estado impone para poner en marcha el gigantesco aparato militar con el que se pretende acabar a la insurgencia”, agregan.

En el texto las FARC-EP subrayan que el ciudadano común ve crecer las cargas presupuestarias destinadas al mantenimiento de “un desproporcionado Ejército”, en detrimento de la inversión en salud, educación, vivienda, obras públicas, ciencia y tecnología.

Según la guerrilla, esto explica las motivaciones y el papel desempeñado por las organizaciones sociales en el impulso a la apertura del escenario de diálogo y concertación.

Reiteran que la participación popular consolidará una democracia auténtica, no sólo para las conversaciones en La Habana sino para toda la vida política nacional.

“Únicamente con una verdadera democracia podrá Colombia superar la crisis endémica que la aqueja. Su adecuada conjugación en la actual coyuntura nos puede llevar a feliz puerto”, apuntan las FARC-EP.

Este miércoles inició la tercera ronda de negociaciones entre el Gobierno colombiano y la insurgencia, luego de un receso de cinco días que las partes utilizaron para realizar consultas y análisis internos del acercamiento iniciado el 19 de noviembre.

El equipo del Gobierno encabezado por el exvicepresidente Humberto de la Calle y el de las FARC liderado por el comandante Iván Márquez, centran la agenda en el desarrollo agrario integral, la participación política, el fin del conflicto, el problema del narcotráfico, la atención a las víctimas y los mecanismos de implementación y verificación de lo acordado.

De acuerdo a lo acordado entre las partes negociadoras, adelantarán las pláticas por tres días, tomarán un receso de 24 horas y reanudarán los trabajos.