Ante centenares de fieles que abarrotaron la recién remodelada parroquia, el sacerdote sostuvo un verdadero diálogo con los asistentes a la imposición de las cenizas, para explicarles los tres pilares fundamentales que sustentan la Cuaresma, como son la oración, el ayuno y la limosna.

Dijo que la Cuaresma es un tiempo litúrgico que proviene de la palabra Cuarenta, porque explicó que “el número 40 tiene un significado especial en las Sagradas Escrituras”.

Señaló que los 40 días de la Cuaresma van desde el miércoles de cenizas hasta el jueves Santo, antes de la misa de la tarde que se conoce como la Cena del Señor, cuando los fieles comienzan a prepararse para el triduo pascual, jueves Santo, viernes Santo y sábado Santo para concluir con la resurrección.

Como dice San Pablo si Jesucristo no hubiese resucitado, vana sería nuestra fé, sentenció.

“Cuaresma es tiempo de conversión. Y la conversión significa un cambio de mentalidad, es un giro de 180 grados, si estábamos caminando hacia el país del pecado, volver y girar hacia el país de Jesús y decirle como aquel hijo prodigo `Padre he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo` y tengamos la plena seguridad que Jesús Resucitado con nuestro Padre Celestial y la fuerza del Espíritu Santo, nos acoge con los brazos abiertos”, aconsejó el padre Eslaquit.

“Lo más importante de la cuaresma es vivir después la resurección de Jesucristo”, añadió.

Explicó que la oración es un dialogo con Dios, “Dios habla y su pueblo escucha, pero no es un monólogo, es un diálogo”, enfatizó.

Compartir el pan con el hambriento

Dijo que el ayuno no es solamente abstenerse de consumir determinados alimentos en el periodo cuaresmal, sino que el ayuno que desea el Señor --según el profeta Isaías-- es que desatemos toda correa de maldad, compartir el pan con el que tiene hambre.

“El verdadero ayuno es que compartamos el techo con aquel que no tiene techo, que desliguemos de nuestras vidas todas aquellas cosas que no son de Jesús”, aconsejó.

“Abstenerse de maldad, abstenerse de egoísmo, porque solamente un corazón puro puede elevar su corazón ante el Señor y puede ser escuchado”, dijo.

Advirtió que no debe entenderse el término limosna con un sentido peyorativo o despectivo, sino con su verdadero significado que es el amor y precisamente Dios es amor.

“En el siglo de hoy, limosna se llama Amor.. compartir; se llama generosidad, y compartir lo que somos, compartir lo que tenemos y compartir con los hermanos más necesitados no solamente los bienes materiales, lo cual sí también debemos  de compartir porque nosotros no somos dueños ni de nuestras propias  vidas, solamente somos administradores de una gran riqueza que Dios ha puesto ante nuestra manos para que nosotros nos sirvamos de ella y que también podamos compartir con los demás”, precisó el sacerdote.

“Pero no solo (debemos) compartir bienes materiales, podemos compartir lo que somos, podemos compartir una sonrisa, podemos compartir una palabra de aliento, cuánto hace falta una palabra de aliento!”, exclamó.

“La limosna significa caridad, caridad significa amor, amor significa solidaridad, solidaridad es generosidad, compartir lo que somos y lo que tenemos”, enfatizó.

La feligresía de Dolores asintió ante las palabras del Padre Eslaquit y acogieron sus palabras con mucho entusiasmo.