El 11 de julio se cumplirán 88 años de que el General Augusto César Sandino llegó a Yucatán invitado por el gobierno de México, con la intención de reorganizar su ejército y recibir apoyos para continuar su lucha contra el ejército invasor norteamericano, pero al final se fue frustrado porque no lo ayudaron con su causa, señaló ayer Raúl Vela Sosa, investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán.

En el marco de una charla convocada por la Confederación de Profesionistas de la Península, el investigador recordó los sucesos vividos por el General Sandino en 1929 y 1930, pues en los primeros tres días de este año logró entrevistarse tres veces con Emilio Portes Gil.

En las dos primeras veces Portes Gil como presidente de México y en la última ya como Secretario de Gobernación, nombrado por Pascual Ortiz Rubio. El general Sandino describe esas entrevistas como frustrantes, ya que no logra el apoyo del gobierno mexicano para su causa, indicó.

Refirió que en Mérida escribió artículos para la prensa y lanzó una proclama “Manifiesto al Pueblo Nicaragüense” que mandó imprimir en la Imprenta “El Porvenir” y que envió a Nicaragua para que se distribuyera y que sus compatriotas supieran que se mantenía en la lucha.

Subrayó que el general recibía un apoyo de la Cooperativa “Henequeneros de Yucatán”, consistente en 2 mil pesos, gestionados ante Manuel Malverde Arriaga, representante del Gobierno Federal ante la Cooperativa, pero que en ocasiones se retrasaba su entrega.

“A Sandino le toca vivir en el mes de noviembre de 1929 las elecciones en el estado de Yucatán para gobernador del Estado, en donde resulta ganador Bartolomé García Correa, las elecciones para presidente de la República, primeras en las que participó el PNR, antecedente del PRI, en las que se alza con el triunfo Pascual Ortiz Rubio, en una disputa fuerte de parte de José Vasconcelos”, narró.

“También es testigo de la etapa de la devolución de los templos después de la guerra Cristera, que tuvo una serie de complicaciones puesto que los anexos de las parroquias ocupadas ya servían para escuelas o dispensarios médicos y las autoridades municipales se negaban a devolverlos”, dijo.

Asimismo se enteró en Yucatán de la caída de la bolsa en Walt Street, que y traería como consecuencia una prolongada crisis económica mundial. Todas estas fueron experiencias que nutrieron la visión del “General de Hombres Libres”.

Dijo que cuando vino a Yucatán, Sandino confiaba en que recibiría apoyos del gobierno mexicano, como anteriormente lo había hecho el general Calles aportando armas al ejército que defendía el Constitucionalismo en Nicaragua. Pero fue distinto, no recibió la ayuda que esperaba y se regresa decepcionado a su patria a seguir combatiendo.

Viajó acompañado de sus capitanes: Coronel Agustín F. Martí (salvadoreño), que es al mismo tiempo su secretario general; el capitán José D. Paredes (mexicano); capitán; Gregorio Urbano Gilbert (dominicano); el teniente Rubén A. Gómez (colombiano); el teniente Tranquilino Jarquín (nicaragüense) y su hermano y secretario particular, Sócrates; según consignan las notas de prensa.

Llegó por el puerto de Progreso, y encabezó un mitin en el teatro “Variedades” de ese puerto organizado por la Federación Obrera de Progreso y los integrantes de la Logia Masónica.

Al mediodía estuvo en Mérida y se hospedó en el “Gran Hotel” y empezó a recibir comisiones de líderes obreros, líderes estudiantiles de la Universidad Nacional del Sureste y de la Federación Estudiantil Yucateca, encabezada por su presidente Antonio Betancourt Pérez, entre otros, y del Partido Socialista del Sureste.

Vivió en Yucatán de esa fecha a abril de 1930 y realizó actividades entre las organizaciones masónicas. El 3 de agosto entregó por medio de acta notarial, su archivo, consistente en 12 paquetes, al señor Primitivo Molina, entonces Gran Maestro de la Logia “La Oriental Peninsular”, mismo que se llevó tiempo después su hermano Sócrates Sandino y lo entregó en México al señor Pedro Zepeda, representante de Sandino ante el gobierno de México.

Asimismo, dijo que Sandino visitó Tizimín, Espita y El Cuyo. Tanto en Tizimín como en Espita, participó en sesiones de las logias masónicas locales.

En Espita visitó el rancho “Santa Cruz” propiedad de Alfonso Peniche, y se le ofreció en venta, a lo que el líder nicaragüense no aceptó.

Al desocupar su habitación del Gran Hotel, Sandino se fue a vivir con sus capitanes a un predio de la calle 87, el cual era una finca propiedad de Anacleto Solís y Solís, quien era un prominente político, miembro del Partido Socialista del Sureste, cuya tumba se encuentra en Rotonda de los Socialistas Distinguidos del Cementerio General, acompañando a Felipe Carrillo Puerto y hermanos.

En esa quinta de la calle 87 permaneció hasta que en los últimos días de marzo se trasladó a una casa de Progreso y desde ahí se embarcó a Veracruz, para luego continuar la travesía a su natal Nicaragua.

(Rafael Gómez Chi)

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