Exactamente a las 14:11 (hora de Nicaragua) de este lunes, la Tierra pasó por su punto más lejano al Sol. Llamado afelio, este fenómeno -que es la contraparte del perihelio- sitúa al planeta a más de 150 millones de kilómetros del centro del Sistema Solar.

En ese momento, la Tierra estuvo precisamente a 152'092.505 kilómetros del Sol, unos 2 millones kilómetros más de su posición promedio, y a casi 5 millones de kilómetros más lejos que durante el perihelio.

¿Qué implicaciones tiene esto? La fase de distancia con el astro significa que la Tierra experimenta algunos cambios en las condiciones meteorológicas. Debido a la inclinación que tiene el planeta, durante el afelio, el hemisferio norte -que se encuentra en verano- presenta un aumento en la temperatura, ya que los rayos del Sol llegan de forma más directa, incluso aunque se encuentre más lejos.

Y debido a las leyes de Kepler, en esta etapa de la traslación, la Tierra se mueve con menor velocidad, haciendo que el verano boreal se extienda hasta por cinco días más que el invierno en dicha región del planeta.

Las zonas más afectadas con este proceso astronómico son los desiertos del Mojave, del Sáhara, de Arabia y de Irán, que reciben directamente los rayos solares al mediodía.