Un manjar helado de pinolillo es el buque insignia del nuevo emprendimiento de paletas heladas en la capital.

Se trata de un concepto creado para dar una vuelta de rosca a postres convencionales — y bebidas en el caso del pinolillo — y convertirlos en paletas heladas con un sabor, a como indica su nombre “De Muerte Lenta”.

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Una, inclusive, está elaborada de galletas confinadas en un cuerpo helado de crema y junto a sabores como pie de limón, limón con hierba buena, cheesecake, brownie, entre otros, han cautivado a un gran número de clientes que hacen fila y no dan casi tiempo a los propietarios para dar entrevistas.

“De Muerte Lenta”, es de hecho una frase popular entre todos los países de la región y es precisamente lo primero que uno dice al probar cualquiera de las paletas.

Sus creadores, tres ciudadanos de Centroamérica, uno de El Salvador, otra de Costa Rica y otro de Guatemala, cocinaron la idea del negocio desde hace bastante tiempo. Sin embargo, el mayor dilema siempre fue donde establecerlo y encontraron la respuesta en Nicaragua.

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¿Por qué en Nicaragua?

Francisco Sequeira, el socio salvadoreño considera que fue justamente por la gente del país.

“La idea nació porque siempre habíamos querido montar un negocio de paletas y se empezó a debatir el hecho de que a dónde se iba a montar, a dónde se iba hacer y uno de los países que siempre salía era Nicaragua por ser acogedor, por la gente, por eso… y terminábamos siguiendo con la idea hasta que finalmente escogimos Nicaragua y la gente nos ha recibido muy bien gracias a Dios y ahí vamos”, asegura.

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La decisión pareció ser la correcta pues a solo tres semanas de haber iniciado operaciones, las filas crecen cada día y han logrado establecer varios puntos de venta.

Sequeira observa que un factor de este éxito podría ser el espíritu de los nicaragüenses de probar cosas nuevas y otro, el toque artesanal del producto.

Algo especial en cada paleta

En ese sentido precisa que al ser artesanal, permite imprimirle un detalle especial a lo que se entrega a cada uno de los consumidores.

“No es lo mismo destripar un botón y que una máquina vaya tirando todo, en este caso, aquí en ollas mezclamos, aquí pasteurizamos, aquí hacemos todo el proceso desde que empieza el ingrediente en crudo, hasta que ya es el desempaletar, congelarlo, meterlo en las bolsas”, cuenta como enamorado de cada una de las paletas que elabora.

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Un mensaje a emprendedores

Sequeira envía el mensaje a quienes quieren emprender, de perder el miedo y arriesgare. “En el caso nuestro fue acá, fue en este local pequeño (…) yo creo que cualquier persona que quiera realmente, que lo haga. Yo creo que Nicaragua es un país que atrae eso, que atrae las inversiones y que inspira a tener algo, nuevo.

La inversión que han puesto en el país, a falta de tiempo para hacer los cálculos, indica que ha sido “bastante, pero nada wow”.

Entretanto, han logrado emplanillar a tres personas fijas y han contratado a empresas para el branding y el manejo de redes sociales.

Cada paleta tiene un costo de C$ 70.00 córdobas y se pueden encontrar en su sede central, en Altamira del Este y en otros lugares como Pan de Vida y Pink Party, además de la opción delivery a través de Check Out.

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