Estas amenazas enviadas a mi e-mail, provenientes de un grupo de cobardes, las denuncié públicamente. A partir de esa denuncia, dejaron de amenazarme.

No obstante, a principio de enero de este año las amenazas de muerte se reiniciaron, pero en esta ocasión acusándome de que me había “vendido” no sólo al Comandante Arce, sino al Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama, Rosario Murillo.

En esta última llamada, (este martes por la noche), las amenazas ya no sólo las envían a mi e-mail, sino que a mi teléfono celular.

Las llamadas telefónicas, deduzco, provienen de Nicaragua. Normalmente no contesto las llamadas que no identifican a la persona o el número telefónico (no available o no disponible). Como no contesto ese tipo de llamadas, la persona se ve obligada a dejar un mensaje.

Es de esa manera que esta pandilla de cobardes me deja las amenazas de muerte.

Una vez más quiero decirle a estos cobardes, que se amparan en el anonimato desde Nicaragua, que no me callarán.

Al “Grupo de los 11” que opera en Miami, y que por supuesto sabe dónde trabajo y dónde vivo, les digo también, que no me callarán. A este “Grupo de los 11” se les llama así, porque no pasan de 11 personas y son los mismos que se “manifiestan” frente al Consulado de Nicaragua en Miami.

Además, les informo que me une a la Primera Dama, Rosario Murillo, una vieja amistad que data desde mediados de la década de 1960 y con el Presidente Daniel Ortega, a quien conocí en las céntricas calles de la vieja Managua, cuando él ejercía el periodismo radial.

EN CONCORDANCIA CON EL PUEBLO

Entonces, mi compromiso sigue incólume al lado del pueblo, porque yo no la tengo contra una persona o personas, sino contra los que desean regresar al pasado ignominioso de los gobiernos neoliberales.

Seguiré al lado del pueblo sin temor alguno, mientras el Presidente Daniel Ortega y la Primera Dama, Rosario Murillo, continúen profundizando los grandes proyectos sociales que tanto han beneficiado a los nicaragüenses en general.

Sin temor a esas aberrantes amenazas, seguiré apoyando al Gobierno Sandinista mientras continúe con los emblemáticos programas sociales como:

Hambre Cero. Bono solidario. Más educación. Más salud. Más apoyo a la juventud. Más apoyo a la mujer nicaragüense. Más títulos de propiedad a los que fueron marginados. Combate a fondo a la pobreza. Aumento de empleo en el campo y la ciudad.

Finalmente, a estos cobardes que se esconden en el anonimato, les digo que la crítica siempre es bienvenida, pero cuando se pasa la raya, el límite y se cae en las amenazas de muerte, ese es otro cantar. Ante esa situación, les manifiesto que no me esconderé y seguiré apoyando al pueblo nicaragüense.

NOTA: si estas amenazas se materializan, hay dos personas que tienen una lista de los probables atacantes.