La entrega de sillas de ruedas que ayudarán a movilizarse a las personas con problemas motores en sus piernas, la realizaron promotores de las delegaciones distritales del Frente Sandinista en los distritos cinco, seis y siete, ubicados en la zona sur oriental de Managua.

Uno de los miembros de la Promotoría Solidaria  expresó que solo en el distrito cinco de esta capital, con apoyo de las autoridades del Poder Ciudadano, lograron entregar en lo que va del año un total de 280 sillas de ruedas a personas que son discapacitadas y que no se podían mover fácilmente de sus viviendas.

La entrega de las sillas de ruedas que se realizó temprano por la mañana de este domingo despertó en beneficiarios y en familiares emociones que casi no las podía ocultar, dado que algunos de ellos dijeron que ellos ya casi no tenían esperanzas de poder mejorar sus vidas y que la entrega del equipo las ayudará sensiblemente a hacer cosas que antes no podían al estar casi confinados a una cama o a una silla común y corriente.

Al respecto Antonio Contreras, uno de los beneficiados manifestó que estaba impresionado por la bondad del Comandante Daniel Ortega y de la compañera Rosario Murillo, quienes están ayudando a la clase más pobre y necesitada de apoyo. En ese sentido Contreras pidió a Dios bendecir a la pareja presidencial y apoyarla para que puedan seguir ayudando a la población más pobre del país.

Con lágrimas de agradecimiento

Entre tanto Xiomara Navarrete, una anciana de 86 años de edad y con discapacidad para poder moverse, con lágrimas asomándose a sus ojos dio gracias a Dios por recibir su silla de ruedas que le facilitará ir a la iglesia y al centro de salud.

La anciana manifestó que Dios es el que mueve  a los corazones a buscar cómo ayudar a los más necesitados y consideró que eso es lo que ha hecho con el comandante Daniel Ortega.

Entre tanto el turno también le llegó a María Esther Alfaro Cerda, una niña con  problemas de discapacidad, cuyos familiares dieron también gracias a Dios y al gobierno del Frente Sandinista por la silla entregada.

Otro caso fue el de Wilson Antonio Altamirano García, un hombre maduro de poco más de 40 años de edad, pero con problemas serios de salud, tanto para caminar, con grandes várices ennegrecidas en las piernas, también con problemas severos en su hinchado abdomen y también con afectaciones de circulación sanguínea.

Altamirano expresó a su vez, con emoción en su rostro, que ahora podrá salir de su casa y podrá continuar haciendo pequeños trabajos de reparación de radios y televisores, gracias a Dios y al gobierno del presidente Daniel Ortega.