Las autoridades portuguesas intentan determinar si había culpables por la muerte de 64 personas en un reciente incendio forestal, en medio de acusaciones cruzadas.

Se han reportado acusaciones, negaciones y contradicciones basados principalmente en la red de telecomunicaciones de emergencia del país, Red Nacional de Emergencia y Seguridad (SIRESP).

Los bomberos señalan que el sistema no funcionó de forma adecuada durante los cinco días en los que combatieron el incendio surgido el 17 de junio en el centro del país.

La empresa que gestiona SIRESP afirma que el sistema “estuvo a la altura del desafío”, tramitando 1.1 millones de llamadas durante los cinco días. Sin embargo, admitió que la red se vio sobrecargada en ocasiones y el 8.3% de las llamadas de emergencia en la noche en que se produjeron las muertes no fueron atendidas.

El gobierno indicó el miércoles que ya había recibido cinco informes sobre la catástrofe y estaba a la espera de dos más.