“Le entregamos esta silla en nombre del Gobierno del comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, en restitución de sus derechos para que pueda movilizarse con toda tranquilidad”, expresó Teresa González, de Juventud Sandinista que estaba entregando la silla a los habitantes del barrio El Recreo.

Doña Tomasa Erlinda Nicoya Chavarría, de 90 años de edad y quien presenta serias dificultades para caminar por si sola, le agradeció a Dios, porque es el único capaz de tocar los corazones de la gente y en ese sentido reconoció la labor desempeñada por el Gobierno del Frente Sandinista que ha venido restituyendo derechos de los sectores más desposeídos a lo largo y ancho de todo el país.

“Está bueno, está muy bien, porque ella es una anciana que necesita de ese apoyo y esa silla de rueda que le acaban de entregar será de mucha ayuda para que la puedan trasladar desde su casa hasta mi casa, que es donde la pasamos cuidando todo el día”, dijo Ana Clementina Alvarado.

Doña Bertilda Izaguirre comentó que se sentía muy contenta por haber sido tomada en cuenta para la entrega de una silla de ruedas que le permitirá de ahora en adelante, trasladarse con mayor facilidad hacia el centro de salud, la iglesia o donde algún familiar y sin el riesgo de caerse y lastimarse mucho más sus piernas, dado que producto de la artritis le cuesta caminar sin el respaldo de un andarivel o un bastón.

“Esta es una gran ayuda que nos han venido a dar el día de hoy, nosotros nos sentimos tomados en cuenta y alegres porque sabemos que contamos con un gobierno que nos está apoyando y está llevando a las familias todo lo que necesitan para poder sobrellevar situaciones difíciles como la falta de una silla de ruedas para mi mamá, que por cierto cuestan un ojo de la cara”, declaró Violeta Izaguirre.

Doña Paula Baltodano, también recibió una silla de rueda, ella es una octogenaria originaria de la comunidad Dulce Nombre del municipio de Jinotepe que lleva seis años viviendo con Josefa Flores, una comerciante del barrio El Recreo quien se ha encargado de cuidarla luego que fuera abandonada en un hospital capitalino por sus familiares.

“Ahora con esta silla será de mucha utilidad para ella. Yo ya había pedido una silla para ella, para andarla, porque yo me la traigo todos los días a donde yo vendo porque no la puedo dejar sola en la casa”, manifestó doña Josefa Flores.