El largo período de sequía desde el otoño de 2016, junto a elevadas temperaturas provocan hoy una crisis en la disponibilidad de agua en varias regiones de Italia.

La situación obligó al gobierno a declarar estado de emergencia en las provincias de Parma, y Piacenza, en la región de Emilia Romaña, mientras se adoptan otras decisiones para enfrentar la ausencia de precipitaciones en Véneto, Cerdeña y la región de Lacio, donde está ubicada Roma.

Para Parma y Piacenza el gobierno asignó recursos adicionales con el fin de paliar la escasez del preciado líquido, que según la Confederación de Agricultores Directos (Colditetti), 'golpea el valle de la comida italiana'.

Entre esas dos provincias, según Coldiretti, citado por la agencia Ansa, se cultiva una cuarta parte del tomate del país.

Preocupa también el deterioro en la cuenta hidrográfica del Po, donde se decide el 35 por ciento de la producción agrícola nacional y se cultiva maíz y granos para alimentar a más de 650 mil bovinos, entre otros que deciden la excelencia de la comida italiana.

En la región Toscana se perdió más del 50 por ciento la cosecha de trigo en la llanura de Grosseto y están en alto riesgo por la ausencia de lluvias los cultivos de tomates, el forraje, la vid y el olivo.

El presidente del gobierno regional, Enrico Rossi, designó una comisión técnica la cual propondrá medidas de aplicación inmediata, dirigidas a reducir el impacto de la sequía con el menor daño posible a la población.

El vicepresidente de Confagricultura Toscana, Antonio Tonioni, pidió que las medidas que se adopten protejan importantes actividades de la agricultura, y recordó que las 'plantas necesitan agua todos los días, y limitar su uso condenaría a muerte a nuestros cultivos y daría un golpe final a la producción de 2017'.

En el centro del país preocupa igualmente la crisis hídrica en la ciudad de Roma y en los municipios circundantes dada la situación del lago de Bracciano, cuyo nivel a finales de mayo era de cinco centímetros por encima del cero hidrométrico, mientras en Cerdeña se registra la sequía mayor desde el comienzo de las observaciones en 1922.

Para la capital la alcaldesa, Virginia Raggi, dispuso una norma que limita hasta septiembre el uso del agua potable para fines domésticos y sanitarios, incluidos los servicios de gestión de residuos públicos y restringe el riego de huertos y jardines, el llenado de piscinas y el lavado de vehículos, entre otros.