El Consejo de Ministros de Egipto aprobó hoy la extensión del estado de emergencia nacional por otros tres meses, medida que para su implementación requiere de la aprobación parlamentaria.

El pasado 11 de abril el congreso aprobó por unanimidad el estado de emergencia en todo el país, dictado poco antes por el presidente, Abdel Fattah El Sisi, tras los entonces recientes atentados terroristas realizados contra la comunidad cristiana egipcia.

En la ocasión el primer ministro, Sherif Ismail, fundamentó la necesidad de implementarlo ya que 'los ataques terroristas requieren medidas excepcionales y decisivas para que el Estado pueda movilizar sus fuerzas con el propósito de hacer frente a esos actos criminales'.

Entre otras acciones, esa medida de excepción permite a las autoridades la celebración de juicios expeditos en cortes especiales sin derecho a apelación, así como eventuales limitaciones en la libertad de movimiento de los ciudadanos (según las circunstancias).

Además, incluye diversas restricciones al trabajo de los medios de comunicación. La implantación de toques de queda está también contemplada en la medida, aunque de momento ésta no se aplica en el país salvo en localidades de la zona norte de la península del Sinaí.

El estado de emergencia responde a ataques de militantes del Estado Islámico (EI) contra los cristianos egipcios, entre ellos el realizado el domingo de Ramos contra las iglesias cristianas coptas de San Marcos, en la ciudad de Alejandría; y de San Jorge, en la cercana localidad de Tanta, con un saldo total de 47 muertos y más de 137 heridos.

Con anterioridad, el 11 de diciembre de 2016 un suicida del EI, vinculado a la ilegal Hermandad Musulmana según las autoridades egipcias, detonó un chaleco explosivo dentro de la iglesia de San Pedro, en El Cairo, matando a 28 personas e hiriendo a más de 40.

En la ocasión, el grupo terrorista anunció planes de atentar contra la todos los cristianos de Egipto.

Con posterioridad, el 26 de mayo extremistas islámicos pertenecientes a esa organizaciónm atacaron varios autobuses que llevaban a peregrinos cristianos en la central gobernación de Minya, matando a 30 civiles.