Vestidos completamente de negro, el vocalista principal Eduardo Martínez, José Guerra en la batería, Jesús Cordero en el bajo y Luis Suarez en el teclado o guitarra, aperturaron el recital con  sus simbólicas canciones que incluyeron Que Vivan los Estudiantes, No basta rezar, Tío Caimán, Las Casas de Cartón y otras que han marcado la historia revolucionaria contra dictaduras criminales del pasado siglo y que ahora en el actual contexto latinoamericano siguen vigentes.

Desde la primera estrofa, hasta que cerraron con “Que vivan los estudiantes”, los cuatro revolucionarios se entregaron y recibieron el abrazo de sus miles de seguidores, que vestidos de jean, camisas negras, con mensajes alusivos a la Revolución Sandinista o la unidad latinoamericana, servían de coro, logrando una perfecta combinación.   

No hubo canción que los asistentes no repitieran, mientras las banderas de Nicaragua, de Cuba, de Venezuela, incluso de Palestina eran portadas por los nicaragüenses o extranjeros que en numerosa cantidad se hicieron presente al concierto.

La bandera de Palestina al pie del escenario, provocó que el vocalista Eduardo Martínez, se pronunciara sobre la situación de barbarie que vive ese pueblo en la Franja de Gaza, que sufre el bombardeo indiscriminado de las fuerzas militares del régimen de Israel.

“Lo que está ocurriendo en Palestina es una masacre, es un genocidio ante la vista de todos nosotros, algo tenemos que hacer, desde el Vaticano para abajo hay que hacer algo más de lo que se ha hecho”, exclamó Martínez que en nombre del grupo patentizó su rechazo a la situación que vive el pueblo palestino.

Al final del concierto, los estudiantes universitarios en gran mayoría, los profesionales, militantes del Frente Sandinista, se fueron contentos de esta jornada cultural, en la que la música y la Revolución latinoamericana y de Nicaragua vive nuevos tiempos, nuevas victorias.

“Las canciones de los Guaraguao promueven la unidad, el amor y la reconciliación de los pueblos y eso se patentiza en cada concierto y a través de sus canciones, ellos piden eliminar esas casar de cartón, luchar contra la pobreza y aliviar la vida de los pueblos marginados”, opinó Estefanía Martínez de Managua.

En el concierto también asistieron artistas nicaragüenses, como los miembros del grupo La Cuneta Son Machín, entre estos Carlos Emilio "Frijol" Guillén, quien asegura que como estudiante universitaria, recibió toda la influencia de la música revolucionaria y particularmente de este grupo de venezolanos.

“Desde mi época universitaria he recibido la influencia de la música revolucionaria y testimonial, por supuesto Los Guaraguao son un gran referente dentro de esa gama de artistas que se identificaron con los procesos revolucionarios. Este tipo de música nunca muere y a pesar que los tiempos cambian, esa música mantiene su vigencia”, dijo Frijol.

Los Guaraguao darán un concierto esta noche en  Estadio de Estelí, el sábado en Matagalpa y el 2 de diciembre en Niquinohomo. Todos los conciertos cuestan 100 córdobas.

La trayectoria musical de Los Guaraguao inicia en Caracas (Venezuela) a finales del año 1972, después de ser sorprendidos con la proposición de grabar disco de larga duración) algo -para la época- a lo que solo tenían acceso aquellos artistas consagrados y con un nivel de popularidad suficientemente consolidado, pero nunca para un grupo de canciones de denuncia social.

Los Guaraguao cumplieron 40 años de trayectoria, pero en su espíritu está el de seguir dejando escuchar su canto de lucha “todas nuestras vidas hasta alcanzar cantar la canción de la victoria final”.