Este 21 de junio del 2017 ocurrió el solsticio de verano en el hemisferio norte y el solsticio de invierno en el hemisferio sur. Un día celebrado desde la antigüedad para rendirle culto a la fertilidad, la naturaleza y la energía vital.

Entendiendo más profundamente este fenómeno en el cual se evidencia también el día más largo y luminoso del año en el hemisferio norte y la noche más larga en el sur, desde el punto de vista astrológico se reconoce que este es el momento en el que el sol entra a la constelación de Cáncer desde la perspectiva de la Tierra, determinando así que se da inicio inicio al verano en el norte y del invierno en el sur.

Desde la antigüedad, diversas civilizaciones reconocen en el astro sol la gran fuente de vida y calor para todos los seres vivos, al igual esta fecha es usualmente considerada el día de máxima energía y el esplendor de la fertilidad y naturaleza.

El solsticio era celebrado en tiempos remotos como una fiesta de contemplación, concentración energética, sexualidad oferente y de comunión con la naturaleza en sitios como Stonehenge, el cual fue construido como tributo al sol y para seguir su curso. Es por ello que en muchas culturas antiguas era una fiesta de la fertilidad, en la que se llevan a cabo celebraciones ligadas a la cosecha, a la siembra, tanto en el plano material como espiritual.

Hoy se celebra del Midsummer y la fiesta de San Juan. La celebración del Midsumer partía de la creencia de que en la antigüedad los dioses controlaban el regreso del sol y si no eran adorados adecuadamente el sol no volvería.

Por ello para los escandinavos, el solsticio de verano y la Navidad giran en torno a la celebración del sol y la luz.

Al ser este el día más largo de todo el año, lo cual describe que el sol se mantiene visible por casi 24 horas las primeras cosechas deberían empezarse a hacer visibles, es por ello que este es un día para desear abundancia. En el que las festividades de verano podrían inducirnos a investigar y analizar qué podría haberse celebrado en la antigüedad, desde las perspectivas modernas.

Por ejemplo para muchos escandinavos la promesa del verano los ayudaba a sobrellevar los fríos y oscuros inviernos, por ello cuando los días llenos de luz llegan, la gente quiere disfrutar la entrada del calor y la alegría de disfrutar el sol.

En Dinamarca, el solsticio de verano es conocido como Sankt Hans Aften, o la víspera de San Juan. En el cual según la tradición, se creía que la noche de San Juan estaba rodeada de poder especial y las fuerzas del mal y las brujas saldrían. Es por ello que para mantener estas fuerzas del mal a distancia, la gente quemaba grandes hogueras.

Por su parte en Finlandia, el solsticio de verano tiene dos nombres, Midsommar para los sueco-finlandeses, y Juhannus para la población de habla finlandesa. Unas hogueras o fogatas, llamados kokko, son muy populares en todo el país, sobre todo cerca de los lagos. Estas hogueras están vinculados a creencias relativas a la fertilidad, la limpieza y el destierro de los malos espíritus.

En Noruega, el solsticio se le llama Jonsok o “El Despertar de Johannes”, una referencia a San Juan Bautista.

Algunas tradiciones muy comunes entre toda Escandinavia es la de vestir sus mejores ropas tradicionales de cada país y las coronas de flores o margaritas. La música animada, los bailes, las fogatas, las cenas, la fiesta y la celebración de la luz y el sol, son los elementos más importantes de esta época. El poste y las fogatas podrían ser una muy buena tradición para integrar a los blótar, al menos para la celebración posterior.

Aunque esta fecha se utiliza en ocasiones para realizar meditaciones y excursiones dentro de la cultura new age, los solsticios son los grandes marcapasos del año, los ejes a través de los cuales es posible sincronizarse con los ritmos de la naturaleza, lo cual fue el sentido que se le dio en las culturas ancestrales.

Los beneficios de vivir cerca y en armonía con la naturaleza han sido documentados extensamente, y se deben fundamentalmente a que el ser humano tiene numerosos ciclos biológicos que están ligados a la luz del Sol.

De aquí que para conservar o maximizar la energía y enfatizar procesos de agricultura sea oportuno ligar los ciclos de sueño y exposición a la luz a los ciclos solares e incluso lunares.

Esto es lo que brindan los solsticios, además de una conciencia de la danza de fuerzas, del cambio perenne y una relación de pertenencia entre el ser humano y el cosmos.