La actriz y escritora Carrie Fisher, conocida por su interpretación de la princesa Leia en la saga 'Star Wars', estuvo batallando contra el consumo de drogas hasta el final de sus días, según evidencia el reporte toxicológico de su autopsia, expuesto al conocimiento público este lunes.

Fisher, quien sufrió un infarto masivo el pasado 23 de diciembre cuando viajaba en avión de Londres a Los Ángeles, California, consumió cocaína al menos 72 horas antes. Las pruebas a las que fue sometida su sangre y algunos tejidos dieron cuenta de que la actriz de 60 años también ingirió alcohol, metadona, MDMA (una especie de éxtasis) y otros narcóticos. Aunque se detectó heroína, no fue posible precisar con exactitud cuándo la había consumido, según el reporte firmado por Christopher Rogers de la Oficina del Forense de Los Ángeles.

La principal causa de muerte fue apnea del sueño, una condición que afectaba a la artista desde hacía un tiempo y que se agravó por el estado de su corazón arterosclerótico (con dificultad para bombear la sangre) y su alto consumo de múltiples drogas, tanto las medicadas para su trastorno bipolar como ilícitas.

El 27 de diciembre, Carrie Fisher fue desconectada de las máquinas que la mantenían con vida y un día después falleció su madre, la estrella del Hollywood clásico Debbie Reynolds, quien murió de un infarto cerebral.

El pasado viernes, cuando trascendieron las primeras informaciones sobre los resultados de la autopsia de Carrie Fisher, su única hija, la joven actriz Billie Lourd, dijo en exclusiva a la revista People que no era un secreto para nadie que su madre batalló contra la adicción a las drogas y sus trastornos mentales toda la vida. "Murió combatiendo. Siempre habló de sus luchas abiertamente para quitar los estigmas a su alrededor".