La familia y amigos del Padre Miguel D'Escoto Brockmann, celebraron la misa de nueve días para recordar el reencuentro del Canciller de la Dignidad con el Creador.

Durante la celebración eucarística los asistentes expresaron los sentimientos que despierta en ellos recordar las acciones del sacerdote, diplomático y defensor de las causas justas.

El compañero Jacinto Suárez, Secretario de Relaciones Internacionales del FSLN, recordó del padre su función como Canciller. En especial, hizo alusión a momentos en los que demostró su valentía y postura firme en cuanto a la defensa de sus ideales.

“En la Catedral de San Salvador, durante las exequias de Monseñor (Arnulfo) Romero, copado por las fuerzas represivas y firme. Quiero recordar al Padre Miguel en Beirut con Yasser Arafat, rodeado de las tropas israelíes y firme. Quiero recordar al Padre Miguel D’Escoto en el vuelo que venía Mel Zelaya a Honduras, firme. Era un hombre valiente y de una audacia también para ver las grandes empresas”, destacó.

A su vez, el compañero Paul  Oquist, Asesor Presidencial para Políticas Públicas, señaló previo a la misa, que el padre D’Escoto representa un honor para Nicaragua y la Revolución Sandinista.

“Un luchador inclaudicable, un luchador de toda la vida, un luchador ejemplar para todos nosotros y para la juventud”, expresó.

Su hermano Rodrigo D’Escoto Brockmann, resaltó su espíritu incansable, a pesar de su condición física. “Siempre estaba trabajando. Sintiera como se sintiera. Era como una cosa que tenía que hacer, como que le faltara hacer algo”, expuso.

El Embajador de Venezuela, Javier Arrúe, catalogó al padre — quien poco tiempo de haber partido del plano físico habría firmado un documento de artistas e intelectuales contra las agresiones al país suramericano — como el verdadero testimonio de solidaridad a los valores más grandes de la vida, como la compasión al dolor ajeno.

“Creo que el Padre Miguel D’Escoto nos dejó un testimonio y un testigo que debemos cargar en nuestras manos y en nuestra vida. Por eso para mí ha sido un privilegio haberlo conocido, haber sido su amigo, haber compartido con él tantos momentos tan maravillosos y seguimos compartiéndolos, porque como decía Tomás Borge, muertos como el padre Miguel D’Escoto nunca mueren”, apreció.

En ese orden, el padre John Spain, de la orden de misioneros Maryknoll, a la que el padre Miguel pertenecía, expresó las condolencias a la familia y a la Iglesia Católica de Nicaragua.

“Solo para demostrar nuestro sentimiento, pero también para celebrar la vida del padre Miguel, celebrar que él ha dado su vida siguiendo fielmente al señor”, afirmó el religioso quien, junto al padre Antonio Castro, presidió la misa.