La nueva delimitación territorial en el área, fijada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, significa que del 54 al 55 por ciento de ese espacio marítimo con alto valor ecológico pasa a manos de Nicaragua, destacó Incer Barquero, director de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Sostenible.

A juicio del investigador, ambos Estados tienen ante sí el mandato de velar por la diversidad biológica en el área, según dispuso la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Especies de corales, esponjas, moluscos, crustáceos, tortugas y peces, unidos a una extensa barrera de arrecifes conforman el patrimonio reconocido por la Unesco.

Ambos países, insistió, deben evitar en sus respectivas demarcaciones que tales recursos sean robados, saqueados y destruidos.

Incer Barquero llamó la atención sobre el deterioro de la biodiversidad en los nicaragüenses cayos Miskitos, por malos manejos en tiempos pasados, con efectos actuales en la reducción del potencial pesquero, así como en número y tamaño de los especímenes.

En opinión del especialista, también los dos Estados podrían entablar mayor cooperación para el enfrentamiento al narcotráfico en las aguas del Caribe, lo cual consideró factible y necesario.

El 19 de noviembre de 2012, la CIJ determinó que siete cayos cercanos a las islas colombianas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina pertenecen a Colombia, mientras devolvió a Nicaragua sus derechos sobre más de 90 mil 300 kilómetros de mar territorial.