Pocas personas en la vida me han impresionado al verlo por primera vez, como el sacerdote nicaragüense, Miguel D’ Escoto. Aunque le había escuchado en Caguas Puerto Rico, en ocasión del homenaje que se le brindara al líder independentista Juan Mari Brás, mi reacción ante él fue muy diferente. Le conocí en su residencia en Managua Nicaragua, en ocasión de mi viaje para participar en una Conferencia de Historiadores del Caribe, en el año 2,000. Al día siguiente de llegar a Nicaragua y una vez acomodado en el hotel, lo primero que hicimos mi esposa y yo fue dirigirnos al Ministerio de Relaciones Exteriores para buscar información sobre donde podríamos encontrar al ilustre nicaragüense. Nos informaron que lo encontraríamos en su residencia y muy amablemente nos indicaron su dirección. Con muchas esperanzas de poder encontrarlo, nos dirigimos a su hogar. Al llegar, unas cariñosas empleadas nos dijeron que el padre estaba descansando y posiblemente dormido, porque viajaría a Suiza esa noche en funciones oficiales. Con amabilidad y gentileza nos informaron que le preguntarían si nos podría recibir, a lo que gentilmente accedió. Al entrar a la casa, vimos una impresionante escultura de la Virgen de Hiroshima, con el Niño en sus brazos.

Estaba toda quemada, recordando el horror de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez en la sala de la residencia nos encontramos con una gran cantidad de pinturas nicaragüenses que adornaban su residencia.

Cuando llegó el ilustre religioso, nos quedamos paralizados ante su imponente presencia pero una vez comenzada la conversación pudimos contactar su humildad y dulzura. El padre D’ Escoto lo primero que nos preguntó fue sobre la situación de Puerto Rico. Siempre fue solidario con la independencia de Puerto Rico. A solicitud mía y sin pretender impresionarnos, nos habló de las funciones realizadas por él durante el gobierno sandinista, su posición como Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua y como asesor de Daniel Ortega. Fue presidente del Sexagésimo tercer período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Fue suspendido como sacerdote por el papa Juan Pablo II, junto a Ernesto y Fernando Cardenal, por su participación en el gobierno nicaragüense y su identificación con la teología de la liberación. El papa Francisco lo restauró como sacerdote en el año 2014.

¿Quién fue Miguel D’ Escoto?

El padre D’ Escoto nació en Los Ángeles California, pero se crió en Nicaragua. Luego estudió para sacerdote en Estados Unidos. Fue el primer sacerdote latinoamericano de la Congregación Maryknoll. Estudió diversas carreras a nivel graduado incluyendo periodismo, pedagogía, ciencias, ingeniería y economía política.

El padre D’ Escoto escribió varios libros entre los cuales destaca Oraciones y Soliloquios, con un prólogo de Leonardo Boff. Tanto mi esposa Rosa y yo guardamos con mucho recelo las copias que nos regaló con una amable y gentil dedicatoria. ¡Que descanse en Paz!

*El autor es profesor retirado e historiador.

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