El primer ministro de Irlanda, Enda Kenny, renunció hoy formalmente a su cargo tras seis años en el poder, para así dar paso a su anunciado sucesor Leo Varadkar, del partido conservador democristiano Fine Gael.

Varadkar tendrá como principal desafío la defensa de los intereses de Irlanda en las negociaciones para la eventual salida de Reino Unido de las filas de la Unión Europea (UE), el llamado Brexit.

De manera premeditada, Kenny abandonó el mes pasado su posición como líder de Fine Gael para que de esta manera el partido presentase una nueva propuesta en las elecciones de 2018, en este caso el citado legatario.

A sus 38 años, Varadkar se convertirá en la persona más joven en ocupar dicho cargo en la historia de esta nación europea, la cual ostenta la tasa de crecimiento más alta de la UE, un mérito que muchos acreditan a Kenny tras el rescate bancario a Irlanda liderado por él mismo.

'Esto nunca ha tenido que ver conmigo, esto siempre ha tenido que ver con los problemas y desafíos a los que se enfrenta nuestra gente y nuestro país', indicó el ya exministro durante un breve discurso antes de entregar su dimisión de manera oficial.

Soy el primero -añadió Kenny- en reconocer que no lo he hecho todo bien ni lo he conseguido todo, pero puedo decir honestamente que mi motivación ha sido siempre lo que consideraba mejor para el pueblo irlandés, concluyó.

De manera masiva, Kenny es considerado uno de los representantes políticos más importantes de Irlanda, ya que llevó a su partido a conseguir los mejores resultados en las elecciones de 2011 y estrechó vínculos con los principales líderes del bloque europeo, entre otros logros.

Aun así, las elecciones del año fueron un duro golpe para él, debido a la percepción general de que la recuperación económica no llegó nunca a las clases medias, lo que le forzó a formar un gobierno en minoría, algo que no favoreció su gestión.

Finalmente, se anunció que Varadkar se someterá a una votación parlamentaria el miércoles, aunque tiene asegurada su candidatura gracias al apoyo de los diputados independientes y a un acuerdo de abstención con el principal partido de la oposición, el Fianna Fail.