El Padre Antonio Castro, celebró la Misa Campesina en homenaje al Canciller de la Dignidad Nicaragüense.

En este bello acto donde se elevaron oraciones por el alba del padre Miguel D’Escoto, su asistente personal por más de 20 años, expresó que todos están orando por él.

“Él creía mucho en las oraciones, el padre deja, para empezar, Amor, después él me ha enseñado mucho a trabajar, ya que con él había mucho aprendizaje, me enseñó a trabajar por la no violencia, la solidaridad, la paz, la justicia, siempre estar con los más necesitados”, dijo Jean Laurent.

“Un ejemplo para los cristianos y para los sandinistas y para un montón de no sandinistas”, expresó Laurent.

Asimismo, su sobrina, Sofía  D’Escoto, manifestó: “Estoy muy contenta porque el padre está compartiendo la misa con personas de servicio a los pobres, personas como René Núñez, (QEPD), el padre Miguel que creía en el derecho vivo, vivir en la medida que la conciencia humana se desarrolla para mejorar la sociedad, defender la vida, la madre tierra y defender a los que no tenían voz”, dijo, en alusión a que el oficio religioso era también en homenaje al expresidente de la Asamblea Nacional.

Por su parte, el padre Antonio Castro, reflexionó durante la homilía, resaltando que los pobres son los destinatarios de Dios.

“Aquellos que han experimentado lo profundo de la misericordia de Dios y están dispuestos a darlo todo, a entregar todo y trabajar por la cauce del reino de Dios con alegría, con esperanza”.

“Y estoy seguro que fue el programa de vida del padre Miguel de todos los que creen en la causa del reino de Dios, toman como eje de su proyecto de vida el tema de la bienaventuranza”.

“Trabajar por la paz a como dice El Vaticano Segundo es fruto de la justicia, el fruto del desarrollo, del progreso, si hay educación, salud entonces estás apostando a la paz en un país”.

“La palabra del padre Miguel, porqué molestaba a tantos oídos en nuestros países y en el mundo? Porque no anunciaban resentimientos, no anunciaban conformismo, no anunciaban cruzarse de brazos; exhortan a abrir los ojos, los oídos, a cambiar de mentalidad, de actitud a como proclamaba Juan el Bautista”.

“Estoy seguro yo que nuestro hermano Miguel está contento, dichoso, gozando de la presencia del Señor ya que supo conquistar la plenitud, vivir pensando en la resurrección, en la vida para nuestros pueblos, para nuestra América latina y del planeta entero no solo por los seres humanos, sino por el Planeta entero defendiendo el medio ambiente”, reiteró el padre Castro.