El padre Miguel fue un apóstol de la vida que amó profundamente todas las expresiones culturales.

“La belleza es el lubricante de la vida, nos acerca a Dios e impide que se nos corroa el corazón”, escribió en el prólogo para el libro del teólogo brasileño Leonardo Boff: “El Espíritu Santo. Fuego interior, dador de vida y Padre de los pobres”, edición que el padre Miguel ilustró con imágenes de alfarería nicaragüense (Managua, Pavsa, 2014).

Padre Miguel D'Escoto

“Mi fascinación con todas las manifestaciones del arte, con la historia y con todo lo que tiene que ver con nuestros pueblos originarios, su cultura, cosmovisión y creencias, es lo que explica que se me haya ocurrido ilustrar este importantísimo libro de Leonardo Boff con alfarería nicaragüense, precolombina y actual”, afirmó.

Al padre Miguel le unía un vínculo especial con los pueblos alfareros del país, como San Juan de Oriente. Admiraba sus creaciones, las promovía, difundía sus catálogos, visitaba a los artistas en sus talleres y compartía con ellos momentos de arte y cariño.

Padre Miguel D'Escoto

La edición del libro de Boff lleva en la portada una fotografía de una pieza de Enmanuel Maldonado, ceramista de San Juan de Oriente. “La gran riqueza espiritual de Enmanuel está muy bien reflejada en el jarrón que pusimos de portada y que pareciera asemejarse a un búho, símbolo de reflexión y sabiduría”, explicó el padre Miguel, con la erudición intensamente humana que le caracterizaba.

Más recientemente, el pasado mes de enero, el padre Miguel apoyó con su inquebrantable entusiasmo y determinación, a pesar de su debilitada salud, el certamen de cerámica de San Juan de Oriente, evento impulsado por el Instituto Nicaragüense de Cultura y Paul H. Devoti, director de NICA Ceramic Art. En esa ocasión, Devoti dijo: “Nos sentimos honrados de que el padre Miguel, campeón en la promoción de las artesanías de San Juan de Oriente, nos brinde su colaboración”.

 

Padre Miguel D'Escoto

El paso a la vida eterna del ángel de las cerámicas nicaragüenses es también llorado en las tierras de los poetas alfareros.

“El padre Miguel nos mostró el amor a través de su persona. Más allá de mecenas para este sencillo pueblo, supo ser amigo, consejero y abuelo, vi la verdadera solidaridad a través de sus ojos. Nunca nos dijo que nos amaba, simplemente lo hizo. En cuanto a nuestras cerámicas, libros inmortales de nuestra cultura, nunca habrían podido encontrar mejor galería que el corazón del padre Miguel”, expresó el ceramista José Ortiz, Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.

La cerámica nicaragüense está de duelo. Ha partido un apóstol de Dios y del barro.

Padre Miguel D'Escoto

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