La Campaña de Solidaridad con Nicaragua en el Reino Unido publicó en su sitio web, una nota en homenaje al fallecimiento del Padre Miguel D’Escoto Brockmann.

A continuación, traducción de cortesía del artículo:

RECORDANDO AL PADRE D’ESCOTO, QUIEN FUERA MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE NICARAGUA Y PRESIDENTE DE NACIONES UNIDAS

La Vicepresidenta nicaragüense, Rosario Murillo, ha anunciado el fallecimiento del padre Miguel D'Escoto a la edad de 84 años, describiéndolo como un “sacerdote, amigo, compañero, partidario de causas justas, a quien vamos a extrañar siempre”

Hijo de un diplomático nicaragüense bajo el régimen de Somoza, el P. Miguel pasó sus primeros años en Estados Unidos.

En la década de los años ‘70, tras ser ordenado, se comprometió con el socialismo y la teología de la liberación y apoyó al FSLN en el período de la lucha armada para derrocar a la dictadura de Somoza.

De 1979 a 1990 fue Ministro de Relaciones Exteriores en el Gobierno Sandinista. A lo largo de este período de un gobierno comprometido con una transformación social y económica radical, enfrentó la desestabilización militar, diplomática y económica por parte de la administración Reagan con el objetivo de derrocar a los Sandinistas.

Durante su mandato como Ministro, Nicaragua demandó a los Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia por los actos de terrorismo cometidos en contra Nicaragua en violación de tratados internacionales. Después de ser declarado culpable, Estados Unidos anunció su negativa a aceptar el veredicto de la Corte y pagar reparaciones.

Junto con otros dos sacerdotes -Fernando y Ernesto Cardenal- que también sirvieron como ministros en el gobierno sandinista, el padre D'Escoto fue suspendido del sacerdocio por el papa Juan Pablo II por desafiar una prohibición papal a los sacerdotes para ocupar puestos en el gobierno.

Los tres sacerdotes sufrieron un oprobio feroz por atreverse a sugerir que la iglesia debía estar comprometidos al lado de los pobres en la lucha por la justicia, social y económica.

En 1983, fue descubierto y evitado un complot de la CIA para asesinar al Padre Miguel.

En 2008, el padre D'Escoto fue nombrado presidente de la Asamblea General de la ONU, el Primer Sacerdote para ocupar la presidencia de la ONU. Sus principales prioridades durante su mandato fueron el hambre, la pobreza, el cambio climático, los derechos humanos, el desarme y los derechos de las mujeres y los niños.

El dijo: "El comportamiento de algunos Estados miembros ha hecho que la ONU pierda credibilidad como una organización capaz de poner fin a la guerra y erradicar la pobreza extrema de nuestro planeta.

El portavoz de la misión estadounidense ante la ONU, Mark Kornblau, comentó sobre esta y otras declaraciones: "Es difícil hacer sentido de las declaraciones cada vez más extrañas del Sr. D'Escoto”

El Padre D'Escoto también estaba comprometido con la reforma de la ONU, en particular eliminar el poder de veto de las cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: "Espero que mi Presidencia pueda resolver lo que se ha convertido en un clamor universal para la democratización de la ONU ".

Sobre todo, el Padre Miguel será recordado por dedicar su vida a nivel nacional e internacional a la causa de la paz y la justicia económica y social.

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