Si bien expertos advirtieron que con ese procedimiento Colombia no puede evadir el fallo del principal órgano judicial de Naciones Unidas, que es de obligatorio e inmediato cumplimiento, buscaría evitar decisiones futuras de ese tribunal en su contra ante eventuales nuevas demandas por parte de países vecinos.

El analista colombiano internacional Andrés Molano explicó en Radio Nacional que el tema del litigio con Nicaragua ya es cosa juzgada y, por tanto, el país no podría esperar que con la salida del Pacto de Bogotá, dicha decisión se eche para atrás.

Además, dijo que el equipo de expertos definidos por el Gobierno para abordar la renuncia al Pacto de Bogotá deben tener en cuenta que el país ha firmado, por lo menos, una decena de tratados multilaterales en los que se señala que cualquier diferencia en relación con el contenido de los mismos, será dirimida por la Corte Internacional de Justicia.

Por su parte, el experto en asuntos internacionales Eduardo Serrano afirmó que la decisión del gobierno de retirarse del Pacto de Bogotá, que daba luz verde a la jurisdicción de la Corte de Justicia de La Haya en el país, se puede interpretar como una nueva era, no tan positiva, en la política exterior de la Nación.

Dijo que esta determinación puede dejar un sinsabor, ya que esto significaría que Colombia no ha tenido una política clara de manejar las relaciones con los demás países.