Con esta decisión, Colombia pretende desconocer la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia, recomendación que ya fue comunicada al presidente de la República, Juan Manuel Santos y cuya ejecución se oficializaría en las próximas horas.

Esta acción, con la que Colombia estaría renunciando a la solución pacífica de diferendos o conflictos con los demás países, sin embargo no tendría efecto en la obligación de la nación sudamericana de cumplir el fallo de la CIJ que le devolvió a Nicaragua una amplia extensión de territorio marítimo en el Caribe.

Expertos nicaragüenses y colombianos, han señalado que la renuncia al Pacto de Bogotá tomaría hasta un año y que, en todo caso, no tiene carácter retroactivo, por lo que Colombia al haber aceptado la jurisdicción del tribunal internacional en el juicio con Nicaragua, aún está obligada a acatar la sentencia.

Al retiro del Pacto de Bogotá se suman las cartas que se han enviado al secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y a la Organización de Estados Americanos, OEA, sobre las implicaciones del fallo proferido por la Corte.