“Ortega excluido por Estados Unidos” es el titular del diario La Prensa de este 4 de junio en su página política para referir que Daniel Ortega, no fue invitado por el rector del mundo al evento denominado “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica”, que se llevará a cabo en Miami, Florida, el próximo 15 y 16 de junio. La actividad es impulsada además por México y reunirá a los países del Triángulo del Norte conformado por El Salvador, Guatemala y Honduras y en la misma participan como observadores Costa Rica, Panamá, Colombia y Belice.

La nota ha sido compartida también en las redes sociales por quienes tienen una especial devoción por las distancias que el imperio impone a Nicaragua para mostrar el soberbio resentimiento de su poder contra un paisito que como el nuestro le hizo resistencia, lo venció y lo humilló como una respuesta a sus intervenciones e invasiones que a lo largo de nuestra historia, unas veces más directas que otras, pero indistintamente ofensivas, solo han sido apoyadas por pequeños grupos que perdieron la vergüenza y el debido respeto que al menos en la moralidad formal le deberían tener a la nacionalidad que los acoge.

Los “politólogos” –así les gusta que los llamen- que aplaudieron la “exclusión” proclamada por el diario La Prensa desplegaron listas de razones cuando los reporteros de ese diario los buscaron para saber sus predictibles descalificaciones por las cuales el Tío Sam tomó la decisión de “no invitar a Daniel Ortega” y acentuaron cualquier cosa para evadir el fundamento, la gran verdad tras el telón. Repitieron lo de la dictadura, lo del Consejo Supremo Electoral, la falta de libertades, la no observación, lo del canal y más de lo mismo en los últimos 10 años, pero no mencionan la palabra clave: “EL ODIO”, el odio que sienten por el presidente, pero que lamentablemente trasladan a Nicaragua como país.

Uno puede entender a quienes consideran a Daniel Ortega como su enemigo, en gran medida porque ante la incapacidad de sus detractores luce como inalcanzable, pero de eso a trasladar el odio visceral que los consume en medio de su fracaso, para mentir y evidenciarse como analistas de lo absurdo, con tal de crear la imagen de que el mundo está contra Nicaragua, ya es un asunto de enfermedad mental que deben atender porque el editor de la página política del diario la Prensa no había terminado de titular en alto relieve que Daniel Ortega había sido excluido por Estados Unidos de esa cita donde se hablará de “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica”, cuando la Vicepresidenta Rosario Murillo anunciaba que nuestro Canciller, a la cabeza de una alta representación, expondría en ese foro en representación de Nicaragua.

Somos casi toda una nación la que está clara de la relación fatal que hay entre Estados Unidos y Nicaragua. El imperio jamás nos perdonará que les hallamos vencido y derrotado y nosotros jamás dejaremos de enorgullecernos por haberlo hecho y eso siempre estará ahí porque es una historia que vivimos, que no podemos alterar y aunque para ellos sea indigno y para nosotros épico, el mundo sigue girando, no se detiene y en la modernidad nos necesitaremos siempre y por esas mismas razones el Presidente Daniel Ortega manda, contra el desagrado de algunas minorías, que quisieran que nuestras relaciones con ese poder del norte fueran a pedradas, señales de amistad en el marco del respeto mutuo como lo acaba de hacer en el evento de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), donde saludó y dirigió un mensaje de bienvenida a la inversión para los delegados de las cámaras americanas de comercio de Latinoamérica y el Caribe que participaron en este encuentro regional desarrollado en nuestro país.

Los nicaragüenses no perdemos de vista que Estados Unidos es nuestro más importantes socio comercial y en consecuencia como en ningún otro país de Centroamérica nos hemos convertido, hasta con nuestro propio presupuesto, en un muro casi infranqueable contra tres temas que son fundamentales para el norte; El narcotráfico, la migración y el terrorismo y aunque su agradecimiento se ha traducido en “ayudas” ridículas para una causa que es de ellos y además con agresiones que no miden proporciones como la Nica-Act, ofensa que aplauden los malos nicaragüenses, los demás tenemos que preocuparnos para ir congruentemente hacia adelante, meditando cada cosa que hacemos y llamando a la reflexión permanente para no descuidar el país que hoy tenemos y que quiera o no ser aceptado por el odio, nunca ha estado mejor que ahora, sin olvidar que tiene aún muchísimos retos que vencer para convertirse efectivamente en un modelo para el mundo.

El odio es aquel sentimiento de aversión, de rechazo intenso, es lo más negativo que alguien puede experimentar porque con él se desea el mayor mal posible y existe cuando la inteligencia está ausente, cuando el que lo posee impone a sus ojos una ceguera infernal para no ver en el otro las cualidades que son tan abundantes y que todo el mundo ve, pero no aquel que las maldice, aunque en ellas hayan bondades como la capacidad para rectificar, como el propósito de cerrar heridas y de construir, antes que muros, puentes para crecer y hacer de la distribución de la pobreza una historia que con voluntad pueda ser reeditada por la prosperidad a través del perfeccionamiento de un sistema de convivencia que será posible en su totalidad cuando los hogares, las familias perciban la dignidad plena que llega a través de una visión social como única vía para alcanzar el estado político ideal que solo es un componente de la verdadera democracia que paso a paso se viene construyendo.

Los que celebran las agresiones de Estados Unidos contra nuestro país, por la enorme carga de odio que llevan encima, lo dejo en el papelón que hacen frente a una nación que los ignora, porque contra sus oscuros pronósticos y deseos, Nicaragua sí estará exponiendo, el 15 y 16 de junio en Miami, sobre la “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica”. Seguramente el imperio por las razones que ya conocemos quisiera que nuestro país no estuviera ahí, pero el problema es que en ese tema, como en otros muy seguramente, la autoridad en la palabra y en quehacer es Nicaragua.

Tenemos propiedad para hablar de la “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica” porque estamos muy por encima de otras naciones que con más economía están lejos de nosotros, porque tenemos el reconocimiento que otorga el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el nivel de seguridad que los empresarios de las cámaras empresariales americanas del nuestro hemisferios nos reconocen y todo eso son razones, méritos, medallas que nos avalan para que Nicaragua y sus representantes estén ahí para dictar desde el pódium una cátedra en la materia y diga a los estupefactos cómo lo ha logrado para que otros vean en nuestro triunfo el espejo en qué verse para combatir la miseria extrema y salir con voluntad hacia adelante.

¿Quiénes hablarán de “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica” en Miami? México, donde el imperio de la delincuencia está vinculado siempre de alguna manera con los cárteles de droga que controlan extensos territorios del país y donde 111 periodistas han sido asesinados por su labor del 2000 al 2017; Guatemala, donde todos los días se computan 40 homicidios, con un índice de 13 muertes violentas diarias promedio; El Salvador, que cogobierna en muchos territorios con lo que deciden las maras que han asesinado a miles de gentes; Honduras, donde 63 periodistas han sido asesinados desde el 2001 hasta nuestros días y donde hay una sobre población penal que rebasó la capacidad de su sistema penitenciario hasta en un 51%; Costa Rica, donde según el reporte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), durante los últimos 12 meses hubo 577 asesinatos, mientras que en 2015 se dieron 558. Es decir, hubo 19 crímenes más que en el periodo anterior.

Gracias a Dios Nicaragua está distante de todas esas cifras macabras que afectan a la gran mayoría de países que fueron invitados a la capital del sol a participar del foro “Prosperidad y Seguridad en Centroamérica” y ojalá tomen nota, por el bienestar de sus pueblos, de nuestras experiencias y de nuestros éxitos. Lástima que existan aquellos que contra el sentido común den la espalda a esta realidad porque el mundo nos exalta, nos califica y nos anima en el esfuerzo y con mucho respeto valoran nuestra voluntad para crecer e ir al futuro a pesar de nuestras grandes limitaciones que además son muchas.

Nicaragua es hoy la otra cara de su propia historia. Por mucho que algunos congresistas de Estados Unidos quieran atropellarla no pueden porque cuando se habla de prosperidad, de economía, de desarrollo, de turismo, de paz, estabilidad, de inversión, de facilidades, lo primero que salta es Nicaragua como tema y por eso es que sostengo que la razón que distancia al Tío Sam de nosotros, los orgullosamente nicaragüenses, es el odio infernal que sienten por nuestro país y que sus ciervos nacionales alimentan con sus mentiras y fracasos para que el amo extranjero nos descarrile bloqueando los préstamos que requerimos para construir hospitales, escuelas, carreteras y tantas cosas más que van dirigidas al pueblo específicamente y que igual, aunque lo necesitemos, son capitales de inversión que se pueden gestionar con otros países que sí son verdaderos amigos, pues para eso, somos una nación soberana que puede decidir, en función de su seguridad y prosperidad, donde y con quien obtener lo que otros nos niegan y eso se está haciendo, por lo que veo, leo y oigo, sin vacilaciones

El mundo nos observa y nos valora porque descubrieron que en la gran mayoría de los nicaragüenses hay voluntad y determinación para salir adelante. Nos valoran porque descubren en nuestro propio sufrimiento el antídoto que nos distancia de ese pasado bélico que nos sumió en el atraso. Nos valoran porque sabiendo del espíritu guerrero que nos caracteriza ven que tuvimos el coraje de separarnos del fusil para convencernos de que el camino es la paz y que la nación la vamos construyendo los que decidimos darnos las manos, tomar nuestros problemas y solucionarlos porque nadie lo hará desde afuera por nosotros.

Los que tomen el camino del odio que les vaya bien. Que sigan aplaudiendo a los que nos ofenden porque al fin y al cabo hay tanta libertad en Nicaragua que tienen derecho a equivocarse, aunque con todo y su odio enfermizo gocen del progreso que la gran mayoría genera y solo para que continúen bebiéndose la leche que de todas maneras maldicen.