Esto no debemos olvidarlo nunca, porque Colombia, equivocadamente o a sabiendas, se arrogó por sí y ante sí, colocar como límite fronterizo marítimo el paralelo 82, usurpándole a Nicaragua más de 90 mil kilómetros cuadrados de ricas áreas marinas.

Por lo tanto, el Tratado Bárcenas-Esguerra no es un tratado de límites fronterizo marítimo.

Así lo entendió perfectamente el Tribunal de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La haya, Holanda, por lo que, sabiamente, falló a favor de Nicaragua y le restituyó, por derecho, alargar su soberanía marítima hasta el paralelo 79.

YA SE EJERCE SOBERANIA SOBRE ESE TERRITORIO

En momentos en que escribo este artículo, el Gobierno del Presidente CONSTITUCIONAL Daniel Ortega y la Primera Dama Rosario Murillo, ya ordenaron al Ejército de Nicaragua ejercer soberanía en la nueva frontera con vigilancia aérea y marítima.

El mensaje del Comandante Ortega, al anunciar nuestra soberanía en la nueva frontera en el mar fue, como siempre, de respeto y un llamado al Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, que respete la decisión de la CIJ y acate el fallo emitido por ese tribunal mundial.

Los gobernantes colombianos deben en estos momentos mantener sus “cabecitas frías” y no incitar a la población a no reconocer el fallo y buscar un acercamiento con el Gobierno de Nicaragua y encontrar una solución para que los pescadores de las islas San Andrés, Providencia y Santa Catalina puedan continuar faenando en esos lugares que ahora pertenecen a Nicaragua.

No debemos permitir que un grupito de “cabecistas calientes” en Colombia se quiera poner por encima de la ley internacional a la que ese país se ha sometido, sobre todo por el Pacto de Bogotá de 1948, del que Colombia es signatario.

COLOMBIA QUEDARIA AISLADO


Si Colombia no acata el fallo de la CIJ, quedara sola y desconocida por su desprecio al orden internacional. Debemos recordar que antes del fallo de la CIJ a favor de Nicaragua, los gobernantes colombianos siempre se habían proclamado como “abanderados de respeto al derecho internacional”. Hoy, más que nunca, Colombia debe hacer mérito a esa declaración.

Ante esta situación, esperamos que las voces sensatas que hay dentro del territorio colombiano, se impongan sobre los que piden desconocer el fallo y llaman a la subversión del orden internacional.

Dentro de esas voces sensatas en Colombia que le dan la razón a Nicaragua al apoyar con contundencia el fallo de la CIJ, se encuentra el afamado columnista Jorge Orlando Melo, quien en un artículo en el conocido Diario El Tiempo, escribió lo siguiente:

“Y ahora ese nacionalismo de banderitas está excitado y pide que no obedezcamos la decisión de la Corte, como si fuéramos un país de matones, donde la ley se cumple solo cuando le sirve a uno”.

También en la comunidad colombiana en esta ciudad de Miami, hay voces sensatas que han comprendido que el fallo de la CIJ a favor de Nicaragua hay que aceptarlo.

En un encuentro fortuito en una cafetería del sector de Kendall, Mario Miranda Biondi, me decía lo siguiente: “Cómo es posible que el Presidente Santos nos quiera convertir en forajidos rechazando el fallo de la CIJ. No lo puedo digerir”

“Estoy triste por esta derrota y debemos aceptarlo como personas sensatas, pero lo increíble y vergonzoso de nuestros gobernantes es que aceptan el arbitraje de la Corte en lo que nos conviene, pero rechaza ese mismo mandato en lo que no le conviene. Esa es la triste historia de nuestros gobernantes”, dijo otro colombiano que pidió no ser identificado.

UN LLAMADO A LA RAZON


Al anunciar que Nicaragua ya ejerce soberanía sobre los territorios marítimos recuperados, el Comandante Ortega hizo un llamado al gobierno colombiano para que se imponga la razón y reconozca ya, el justo fallo de la CIJ.

Ante ese llamado de reconocimiento, debe haber un acercamiento entre los dos países. Pero debemos ser claros. Ese acercamiento debe ser en base a que Nicaragua es el único y soberano dueño de esos territorios marítimos y no significa que Colombia imponga sus condiciones, ni amenazas con cañoneras en el Mar Caribe.

Este acercamiento debe ser para ratificar la soberanía recuperada por Nicaragua en esos nuevos límites (paralelo 79), y a partir de ese reconocimiento buscar fórmulas para que los pescadores colombianos continúen sus faenas, pero siempre con el consentimiento de su legítimo dueño: la República de Nicaragua.

NADA QUE NEGOCIAR


Bajo esos parámetros de acercamientos, podemos aclarar que Nicaragua NO tiene nada que negociar con Colombia y como dice el Presidente Ortega, esos acercamientos deben ser para asegurarles a los pescadores colombianos que pueden continuar faenando, pero ahora con el permiso de las autoridades nicaragüenses.

Como dice la Primera Dama Rosario Murillo, “Nicaragua actúa y actuará de forma sensata, seria y responsable, pero siempre pensando y defendiendo nuestra soberanía”.

Para finalizar, un recordatorio que el Benemérito de las Américas, el presidente indígena mexicano Benito Juárez, pronuncio hace ya casi 200 años: “Entre los hombres, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es las paz”.