Con la música de la Misa Campesina y la iglesia abarrotada, la comunidad católica del barrio Altagracia celebró los 50 años de vida secerdotal y 75 de natalicio del padre Gabriel Rodríguez Celis.

Con mucho cariño y estima, mujeres y hombres, así como jóvenes y niños, le felicitaron por estar lleno de vida celebrando su amor infinito a Dios.

El padre Gabriel, de origen salvadoreño, vino con parte de su familia, y que pudo ser testigo del cariño inmenso que le profesa la comunidad católica que se congrega en la Iglesia Nuestra Señora de Altagracia, lugar donde dejó huellas imborrables de amor, solidaridad y enseñanzas de la palabra de Dios.

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Agradeció a la feligresia por recibirlo con mucho cariño y por el gesto de cantar la Misa Campesina, con la que celebraba la eucaristía todos los domingos.

De sus 50 años como sacerdote, 23 los vivió en Nicaragua, particularmente sirviendo a Dios y a las familias del barrio Altagracia, siendo director del colegio José María Vilaseca y fundador de Radio Chavala. El padre Gabriel vino a Nicaragua en 1974 y regresó a su natal El Salvador en 1997.

"Me da mucha alegría haber venido a celebrar mis 50 años. He venido a decirles que me siento nicaragüense, me he sentido muy feliz en Nicaragua, me han dado ganas de llorar pero para que no me miren me he puesto a sudar", dijo el padre Gabriel muy emocionado.

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Las palabras de la homilia fueron brindadas por el padre Alcides Peña, un joven sacerdote que ha estado trabajando y aprendiendo del padre Gabriel en los últimos 10 años.

"El padre Gabriel nos ha ayudado tanto a ustedes, a nosotros como misionero josefinos, en la formación, a mí en lo particular me ha enseñado a vivir bien la vida, me ha enseñado la alegría del Evangelio", dijo Peña.

Familias lo reciben con mucho amor

"Nosotros estamos felices que haya venido a recordar su parroquia, porque el padre Gabriel significó la alegría de conocer a Jesús y hasta mis hijos, que ya son grandes gozaban de esa alegría con la que él compartió con la comunidad la palabra de Dios, porque Dios es alegría", señaló doña Maritza Navarrete, pobladora del barrio Altagracia.

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Añadió que las enseñanzas y lecciones católicas, le permitieron fortalecer su fe cristiana y la de su familia.

"Yo recuerdo al padre Gabriel por la alegría que siempre nos enseñó a vivir la vida en Jesús. Lo recordamos con alegría, con amor porque eso nos dio a toda la conunidad", dijo Navarrete.

"Aquí vino al barrio Altagracia. Ha sido una bendición para nosotros. Con la alegría que le caracteriza nos hacía venir a misa y nos llenaba de la alegría del Evangelio", dijo Maritza Alvarado.

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Alguién que lo recuerda con mucho cariño es doña Josefina Bonilla, quien señala que la principal enseñanza dada por el Padre Gabriel, es que independientemente de cualquier problema en la vida, siempre está la alegría de Dios.

"El Padre Gabriel ha sido una bendición para el barrio Altagracia, para la juventud progresista. Nos enseñó a amar a Nicaragua, a trabajar por ella", expresó Bonilla.

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