El alma del héroe habita en ella. La redescubro más atractiva que nunca bajo otros amaneceres. Ella está allí serena, apaciguada, refrescada por las dos inmensidades oceánicas que la remozan y la hacen protagonista de un proceso de cambios.

“El amor a mi patria lo he puesto sobre todos los amores y tú debes convencerte que para ser feliz conmigo, es menester que el sol de la libertad brille en nuestras frentes” escribió Sandino en una carta a su esposa.

Nicaragua, la vecina de mi amada Honduras, conocida por sus obstinadas luchas de resistencia a las injerencias extranjeras, continúa firme en su propósito y trabaja sin descanso por un avenir duradero de paz. Aprendo de una encuesta que data de abril 2017 (M&R Consultores), que las familias nicaragüenses aprobaron con un 73.9% la gestión general de su Gobierno Sandinista, un dato que me ha dejado admirativa. En mi exploración personal compruebo también que Nicaragua es una nación segura, con un índice delictivo bajo, y con un sistema de seguridad que articula y lucha contra el crimen organizado. Conforme a esa reseña, puedo entonces entender con claridad, que la mayoría de los jóvenes nicaragüenses no estén vinculados con la violencia; gocen de perspectivas de cara al futuro, y vivan satisfechos con su medio ambiente. Esas realidades y diversos testimonios de lo que hoy es Nicaragua evidencian que el bienestar genera un incentivo para emprender, contrariamente, a lo que significa vivir en una sociedad carente de proyectos futuros y cuya desmoralización atañe directamente a la estima personal; muy a menudo, convirtiéndose en el mayor reto de los jóvenes para emigrar al norte. (Estadísticas sobre la emigración nicaragüense MPI - Instituto de Políticas Migratorias).

Con el hermoso lema de “Bendita, linda y siempre libre” la Embajada nicaragüense en España (a través de su Embajador Carlos Midence y su Ministra Consejera Milagros Urbina) promueve la inversión y el turismo entre distintos sectores públicos y privados; se relaciona con organismos, ministerios, entidades, y expone las nuevas acciones de su gobierno con Europa suscitando mucha curiosidad. Nicaragua fortalece sus lazos de amistad y de la cultura mediante una ventana luminosa en la que rinde homenaje a sus personajes más ilustres, como a Rubén Darío, precursor del movimiento modernista de las letras hispanas y, a su gran héroe y pensador Augusto César Sandino, cuya memoria universal es de actualidad, igual que su gesta libertaria que origina, siempre, la admiración de intelectuales de Latinoamérica y del mundo.

Fue este pasado 18 de mayo, en ocasión del 122 natalicio del General Augusto César Sandino su “héroe nacional”, que la Embajada nicaragüense celebró un acto para agasajarle con la colaboración de la Universidad Complutense y de las embajadas de Guatemala, El Salvador, Honduras, y República Dominicana.

Con la proyección de fotografías de la vida de Sandino de fondo, El moderador hizo la apertura del concurrido evento, y presentó al Secretario de la Facultad de Geografía e Historia el Señor D. Jesús Gutiérrez Buron, Historiador de Arte, quien inició el homenaje con una interesante analogía entre el árbol genealógico de Joan Miró (pintor, escultor, grabador y ceramista español) y el legado del General Sandino. El señor Gutiérrez explicó que la estampa de Miró es una corpulenta encina de raíces profundas de la que cuelgan los nombres de sus antepasados, y a su lado, crece un árbol con savia nueva. La metáfora puso en relieve la memoria, la sucesión... Visualizamos entonces el legado de Sandino enraizado en la tierra que le ha dado sustento, y en cuyo espacio ha nutrido su memoria, para germinar fecunda y permanecer actual.

Decía un filósofo romano que solo el árbol que se ha salvado de grandes tormentas es realmente vigoroso, porque es en la lucha que se fortalecen sus raíces. Me parece fascinante detenerme a pensar que la vida del hombre, su entorno, y sus ideas son continuamente una metáfora de la naturaleza.

El interesante programa continuó con el saludo cordial del Embajador de Honduras, Norman García Paz, Decano de Embajadores de Centroamérica, quien habló sobre sucesos -del siglo XIX y XX- registrados en la historia reciente de Nicaragua, víctima de todo tipo de agresiones extranjeras después de su independencia. En su amena alocución nos recordó que Nicaragua se ha tenido que defender incluso de los ingleses que llegaron a concebir la construcción de un canal interoceánico apropiándose de la ciudad de San Juan del Norte para controlar la salida de ese río al Caribe, y que también –los ingleses- intentaron ejercer un protectorado sobre la Costa de los Miskitos -nos ilustró Don Norman, Embajador de Honduras; y enseguida continuó con la anécdota de la increíble invasión filibustera de William Walker, el personaje ambicioso de Tennessee, que se hizo nombrar presidente de Nicaragua con el propósito de transformarla en una especie de Estado del Sur de Los Estados Unidos hasta provocar un despertar patriótico del ejercito centroamericano, que terminó con el fusilamiento de Walker en Trujillo, Honduras, en 1860.

Evidentemente que los distintos sucesos fueron un preludio de otras discontinuas intrusiones norteamericanas de dominación hasta la llegada en escena del héroe. Es así como en 1927, Sandino luchó ferozmente contra las tropas norteamericanas de ocupación manteniéndolas en jaque durante varios años incluida su retirada, dándole cabida a la creación de la Guardia Nacional y obteniendo un acuerdo de justicia; sin embargo, en 1934, su frase desafiante “Yo quiero patria libre o morir…” se hizo realidad y fue asesinado.

Para llegar a la parte central del programa, el moderador le dio la palabra al Embajador de Nicaragua, Carlos Midence, escritor, especialista en Historia de Hispanoamérica, catedrático, politólogo y pensador. Autor del libro Sandinismo y Revolución (UNAN Managua 2016), y elegido por un jurado internacional para ser galardonado con el Premio Internacional de “Sial-Pigmalión de Pensamiento y Ensayo 2017”.

En su ponencia el Embajador Carlos Midence expuso el aspecto socio-político y del pensamiento de Sandino. Su presentación dio pistas de reflexión sobre el intervencionismo norteamericano en Nicaragua -un enclave muy apetecido de dominación-, el impacto sobre el pueblo nicaragüense.

Es cierto que la historia se repite todo el tiempo. En algunas democracias todavía se dispensan a las élites minoritarias el usufructo de la riqueza. El legado de Sandino y su ideología sigue siendo de significancia universal; sus ideas influencian continuamente movimientos de pensamiento colectivo. Vuelvo al pasado para recordar que la historia señala que Nicaragua ha sido la nación más ultrajada de la región del Caribe. Como consecuencia, fue Sandino “el hombre de pensamiento y acción” que peleó para rescatar derechos y libertades; Sandino fue el líder insurgente que se sacrificó valientemente por la dignidad de su pueblo, y el ciudadano nicaragüense que creó mecanismos revolucionarios para combatir la invasión, la ocupación, la colonización. Su beligerancia y su movimiento abrió camino.

Me llamo la atención la citación “descolonizar el pensamiento” (de Matias de Sousa y Pinheiro Barbosa Jr.) concerniendo lo que actualmente representa el Sandinismo. Si bien entendí, y según la referencia se emplea el término para indicar que se debe asumir y reconocer la realidad histórica, tomando en cuenta las experiencias y los problemas planteados por los pensadores que resistieron a repoblarse, de las irrupciones desacertadas de su contexto.

El surgimiento del FSLN -expuso el Embajador Midence-, se planteó como una respuesta a todas las insurgencias que precedieron en el paisaje de la nación nicaragüense…

Constato pues, que Sandino dejó viva su experiencia representada en un enorme árbol con raíces, tronco y ramas, y voy aprendiendo que el Sandinismo es un movimiento sólido de autodeterminación de los pueblos, heredero de ideales, documentado con manifiestos, cartas, entrevistas y propuestas políticas (de su héroe nacional Augusto César Sandino), y que los investigadores se han encargado de analizar, estudiar, y registrar.

Encontré una frase premonitora de Sandino con la que señala el camino a seguir: “Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán”.

Para finalizar el acto, el moderador presentó el programa artístico que inició con la marimba; siguió con la hermosa declamación de Javier Munguía acompañado del guitarrista nicaragüense Norman Flores Marin; y concluyó con la danza de Ilseth María Rivas Guevara, que lució su espléndido y colorido vestido típico, junto con su acompañante, Norman Flores Marin; ambos miembros del grupo de danza Nicatepetl.

Debo decir, como lo pensaron los demás compañeros de las letras presentes en el salón de actos, que Nicaragua nos embelesó de nuevo con la simpatía de sus artistas, de sus Embajadores, y esa sonrisa siempre linda, que es de Nicaragua su arma más acogedora.

Y es así, que en manifestaciones de agradable calidez, como esta mencionada, se despiertan mis reflexiones de ciudadana centroamericana y me provocan un cielo de emociones. ¡Hay tanto que aprender…! No obstante, mi impresión perdurable es que:

Ella vive y palpita. No cabe ninguna duda que “Sandino la amó con pasión…”.