El periodista Moisés Absalón Pastora criticó fuertemente la manipulación permanente del diario La Prensa, que recientemente atacó al empresario nicaragüense Roberto Argüello por cabildear en Washington a favor de evitar la intentona de afectar al pueblo nicaragüense a través de la nefasta “Nica Act”.

Pastora, en un artículo titulado “La Prensa: un partido de papel”, acusa a La Prensa de exponer como un criminal a Argüello, por no coincidir con sus intereses y agenda destructiva contra Nicaragua.

“La Prensa pone una foto de Roberto Argüello, como si lo actuado por este ciudadano, que defiende a su país por lo que considera una amenaza velada contra Nicaragua fuera un crimen y casa casi, que ponen sobre la toma el ‘Se Busca’”, señala Pastora.

Un partido de papel

El periodista afirma haberse sentido indignado por la actuación de La Prensa, a la que señala de ser un “partido de papel” que intenta imponer su agenda e intereses.

“Ese titular de quien publicitariamente se llama ‘el diario de los nicaragüenses’ me dejó un mal sabor. Porque esto que hoy leemos no es la Prensa de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, no es la institución periodística que se apegaba a la verdad, arropada en los principios y valores que se originaban en la sociedad. No, La Prensa de hoy no tiene nada que ver con eso y este ataque velado contra quien en Estados Unidos hace lo que corresponde como nicaragüense fiel a su país, para frenar una amenaza efectivamente y real contra su nación, me llenó de indignación porque el interés de los escribanos que deciden en éste diario, es definitivamente imponer su agenda y en consecuencia desde 1990 decidieron ser un partido de papel”.

“La Prensa no dice la verdad, sino que impone su verdad. Políticamente no hay distancias ni fronteras entre su editorial, las opiniones de sus colaboradores y su línea noticiosa”, agrega el reconocido periodista.

Un lastre

Pastora repasó la actuación de La Prensa desde los años 90’s, acusándola de ser un lastre que impide al país avanzar más rápidamente.

“La Prensa, siempre fue el lastre que impidió ir más rápido y así desde el gobierno de Doña Violeta, a la que quisieron desaparecer como socia, siendo ella nada más y nada menos que la viuda de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal; pasó en el de Arnoldo Alemán disparando con el calibre de los Cañones de Navarone, porque les comenzaron a cobrar impuestos; siguieron con el de Enrique Bolaños con el que se coludieron para destruir al liberalismo bajo las órdenes de Paul Trivelli, y ahora contra un Daniel Ortega distinto al de los ochenta, sigue depredando las esperanzas de todo un pueblo estimulando un estado de anarquía que no existe, que solo está en la mente de sus editorialistas y sus editores y que no tengo duda están estimulados por la embajada norteamericana”, afirma.

Para el comunicador, La Prensa “quiere llevar a un estado de postración total a Nicaragua y a los que la queremos ver renacida y dispuesta a luchar por salir adelante”.

No conoce a Argüello

Pastora aprovecha el artículo para aclarar que su defensa al empresario no obedece a un interés personal, pues no conoce en persona a Argüello.

“Yo no conozco a Roberto Argüello, únicamente escuchó que es un banquero y que su nombre suena en Miami y que tiene contactos cercanos con la sociedad política imperial (…) nunca le he visto en persona y por tanto no hay un interés de mi parte por salir en su defensa como el individuo que es, pero sí me gusta que un nicaragüense (…) defienda a su país y si cualquier otro con iguales capacidades lo hace, qué bien”, indica Pastora.

Ataque a empresarios

El comunicador afirmó que La Prensa, tras impulsar “campañas difamatorias contra un sector tan importante como los empresarios y algunos de sus líderes como José Adán Aguerrí y César Zamora”, hoy se enfrenta a una respuesta contundente que incluye a las 24 cámaras del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP).

El COSEP, dice Pastora, “reacciona en un comunicado contundente, con el tono propio de la indignación y del basta ya, porque se sabe agredida y ofendida, por quienes paradójicamente viven de la publicidad privada y enredaron su rol de comunicadores con la de difamadores”.

“El periódico de papel está enojado porque el Daniel Ortega de hoy, que nada tiene que ver con el Daniel Ortega de los ochenta, se le ocurrió que los empresarios, los trabajadores y el gobierno mismo podían hacer causa común para que la administración de la miseria fuera más amable y para que, a través de ese mecanismo, se generara confianza y con la confianza dar un paso a la reconciliación que permitiera el crecimiento económico que sostenidamente tenemos desde hace siete años”, reflexiona Pastora.

Derecho a ver el horizonte

Pastora reclama a los editorialistas de La Prensa el “derecho a ver el horizonte del mañana desde las oportunidades del presente”.

“Cómo es posible que el diario La Prensa niegue el sitial institucional que tiene a través de la historia persistiendo en esa línea absurda de ambientar climas de fatalidad que conduzcan otra vez a la descomposición del país, aunque el intento sólo sea en el papel, porque en la calle no pasa nada, porque en las cárceles no hay prisioneros políticos, porque no se tortura a nadie, porque ya los nicaragüenses no huyen de su país, porque no hay medios de comunicación cerrados y cualquiera tienen tanta libertad de expresión que puede extremarse si quiere en el libertinaje como lo hace el partido de papel”, afirma.

El periodista concluye diciendo que “este país condena a los regala patria que fueron a hacer el papel de tontos útiles pata ambientar la Nica-Act”.

“Este país apoya la alianza empresarial, sindical y gubernamental, por la cual crecemos y vamos a seguir creciendo contra toda amenaza que aplaudan los que son verdaderamente traidores; Este país aborrece y no quiere saber nada de una “oposición” mediocre que serpentinamente se muerde entre sí hasta su aniquilación y que más de una década después de haber perdido el poder sigue campante como el Johnny Walker decidida a matarse, a mantenerse dividida, a proyectarse como payasos de caricaturas que no son capaces de hacer una sola propuesta por el bien de Nicaragua; Este país quiere paz, aborrece la guerra, quiere empleos, quiere salir adelante con esos nicaragüenses que realmente la tratan como la madre que es y con ellos y sus esperanzas corregir lo que está mal pero con el propósito de nunca más ir hacia el pasado, donde todo se resolvía a balazos, sino que a través de la reconciliación efectiva, de la inteligencia y de la sensatez deponer actitudes, ser responsables y entender que la nación es de todos y no es de nadie y que a ella nos debemos”.

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