El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, decretó hoy la Ley Marcial en la sureña isla de Mindanao tras una nueva ofensiva de grupos terroristas que operan en la región.

De acuerdo con el portal digital The Manila Times, la medida responde a los recientes enfrentamientos registrados en la localidad de Marawi entre el Ejército y milicianos del grupo Maute, vinculado al Estado Islámico, que intentaban impedir el arresto del líder rebelde, Isnilon Hapilon.

Los milicianos quemaron varios inmuebles en la ciudad, incluida una iglesia católica, y secuestraron a un cura y a varios feligreses, detalló la fuente.

Duterte también aseguró que podría extender el alcance de la pena capital a las islas Visayas, si los grupos terroristas salieran de esa región para operar en otras zonas del país.

Las Visayas permanecieron durante años aisladas de la actividad terrorista, pero en abril último una decena de combatientes de la banda Abu Sayyaf se desplazaron hasta la localidad de Bohol, donde planeaban secuestrar a extranjeros que visitan la isla.

Tras su ascenso al poder en 2016, el mandatario reclamó la reinstauración de la pena de muerte, abolida en 1987, reintroducida en 1993 y otra vez anulada en 2006.

La Constitución de Filipinas establece que el jefe de Estado solo puede declarar la ley marcial en caso de invasión o rebelión, cuando la seguridad pública lo requiera, y puede ser instaurada durante 60 días.

No obstante, Duterte manifestó con anterioridad que podía no tener en cuenta esa limitación temporal.