Nicaragua recibió este miércoles un nuevo grupo de 47 hermanos repatriados, 43 de ellos varones y 4 mujeres. Todos ellos luciendo las heridas de la deportación y todas las consecuencias del duro proceso que debieron enfrentar en busca del mal llamado sueño americano.

Doña Lisseth Aguilar pasó un estimado de 10 años siendo parte de la fuerza laboral estadounidense, trabajando duro para ganar el sustento de su familia. Sin embargo, esta misma mañana fue juntada por las autoridades migratorias al grupo que enviaron de regreso a Nicaragua.

Sin embargo, el espirito laborioso de nicaragüense, no fue amedrentado por la situación. “Yo soy profesora, soy docente. Vamos a ver cómo me siento en mi país. Vamos a ver cómo me reciben ahora en mi país”, señaló, apostando a retomar alguna actividad laboral para demostrar que su sueño no acabó con este obstáculo en su vida.

Reynaldo Mendoza, conoció de Estados Unidos nada más que cárceles. A su entrada al país fue aprendido y sometido a un tour por las celdas migratorias en al menos tres Estados de la nación norteamericana.

Las leyes de allí no quieren a los latinos. Son once millones los que se oye decir que quieren deportar. Uno lo que busca en ese país es el dólar para sobrevivir en ese país para invertir en el país de uno”, señaló el originario de Chinandega.

A su llegada al país, los hermanos nicaragüenses fueron recibidos con una cálida bienvenida, un refrigerio y un bus que los llevaría a sus estaciones interdepartamentales, para abordar un transporte a sus lugares de origen.