La actividad pesquera es la principal fuente de ingresos económicos para las familias del balneario de Masachapa, en el municipio de San Rafael del Sur, donde a diario se comercializa una gran cantidad de mariscos como urel, pargo, langostas, punches y camarones. Ante el crecimiento de la misma y la amplia participación de las mujeres en las labores de acopio y venta del producto se han desarrollado mecanismos que favorecen las condiciones de trabajo de las protagonistas.

A través del Instituto Nicaragüense de Pesca y Acuicultura (INPESCA), el Gobierno Sandinista ha brindado mejores condiciones laborales a las más de 40 agremiadas en la Cooperativa “Mujeres al Poder”, misma que les ha permitido tecnificarse, darles valor agregado a sus productos y de esta manera alcanzar mayor crecimiento económico para ellas y sus familias.

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Nuestras labores inician a las cinco de la mañana cuando bajamos a la playa para hacer la compra de los mariscos a los lancheros, luego lo procesamos, fileteamos y lo vendemos a quienes gustan de este producto. Poco a poco hemos venido perfeccionando nuestro trabajo y gracias al Gobierno estamos siendo reconocidas e incluidas en las ferias, donde damos a conocer la calidad de nuestro trabajo”, refirió Carolina Baltodano, presidenta de cooperativa.

Muchas de las agremiadas son mujeres jóvenes que han salido adelante con su esfuerzo y constancia. En su mayoría son madres solteras que poco a poco han logrado brindar educación a sus hijos y una mejor calidad de vida.

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“No ha sido fácil dedicarnos a este trabajo, sin embargo, lo hemos logrado a pesar de las condiciones en las que trabajábamos hace unos años. No teníamos espacios donde limpiar los peces y nos tocaba trabajar bajo sol, lluvia. Hoy contamos con un galerón donde trabajar dignamente. Gracias a Dios seguimos adelante y esperamos abrir más mercado nacional y de ser posible internacional”, destacó Baltodano.

Una labor generacional

Dedicarse al trabajo pesquero ha sido una actividad que muchas han heredado de sus madres, abuelas y que con mucho orgullo dan continuidad, ya que su desempeño las dignifica y les permite mostrar sus capacidades, pero sobre todo aportan de manera sustancial a la economía local, por eso cada madrugada cuentan con una razón más para dirigirse a las costas del mar y trabajar con ahínco.

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Somos un grupo de trabajadoras de la pesca que nos hemos agremiado para realizar a diario nuestro trabajo con el que logrado sobrevivir. Trabajamos de la mano con los pescadores quienes nos proveen los mariscos para luego nosotras filetearlo, también hacemos medallones. Gracias a este trabajo mis hijos han podido estudiar y tener sus cosas, es cierto que no tenemos vida de lujo, pero la comida no nos falta”, refirió Margarita Cerda.

Nosotros abastecemos al comercio local y en algunos departamentos como Rivas, Masaya, Managua y Granada, somos muchas mujeres que nos dedicamos a la comercialización del marisco, lo que nos ha permitido ser mujeres independientes y ahora protagonistas y empoderadas gracias a nuestro Gobierno porque estamos siendo tomadas en cuenta”, dijo María de los Ángeles Obando.

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