Francia entrará mañana en una semana decisiva hacia las elecciones presidenciales que definirán el sustituto del actual jefe de Estado, François Hollande, puesto al que aspiran los candidatos Emmanuel Macron y Marine Le Pen.

Los dos postulantes, ganadores entre 11 políticos que se presentaron en la primera ronda de votaciones hace una semana, intensificarán en los próximos días sus campañas con vistas a movilizar el electorado a su favor.

En la primera vuelta, los dos finalistas sumaron un total del 45 por ciento de los votos (24 para Macron y 21 para Le Pen), lo cual significa que el 55 por ciento del electorado quedó sin su candidato favorito y deberá actualizar su decisión con vistas al balotaje.

En consecuencia, Macron y Le Pen se concentrarán en conquistar a estos varios millones de votantes potenciales, cuya resolución será clave en el resultado final.

De cualquier forma, los analistas y las encuestas alertan que una parte importante de esos electores podría optar por la abstención, al no identificarse con las propuestas de los dos candidatos.

Un reporte del Instituto Ifop pronosticó que la asistencia a urnas en el balotaje del 7 de mayo se ubicará en torno a 71 por ciento, siete puntos por debajo del casi 78 por ciento registrado durante la primera vuelta.

Desde el año 1974, la tendencia constante ha sido un aumento de la participación para la segunda vuelta, por lo cual los actuales comicios podrían convertirse en la excepción.

Por otro lado, la mayor parte de las principales figuras políticas del país decidieron llamar al voto a favor de Macron, para evitar la llegada de Le Pen al poder.

Ello incluye a la derecha tradicional representada por el partido Los Republicanos y a casi todos los miembros del gobierno socialista, principalmente Hollande, quien en numerosas ocasiones ha instado a los franceses a votar por el líder del movimiento En Marcha.

No obstante, la representante del Frente Nacional consiguió ayer llegar a un acuerdo electoral con el líder del partido Francia en Pie, Nicolas Dupont-Aignan, quien quedó eliminado en la primera ronda.

En términos electorales, el peso de Dupont-Aignan es relativamente limitado, pues logró menos de cinco por ciento del apoyo en la primera vuelta, lo que equivale a 1,7 millones de votos.

No obstante, numerosos políticos y analistas coinciden en el valor simbólico de ese trato, pues por primera vez en su historia el ultraconservador Frente Nacional logra el apoyo de un partido republicano, y muestra así la capacidad de Le Pen de dialogar y conseguir respaldos más allá de sus predios.