En las últimas horas agentes, ubicados en el municipio de Tipitapa, departamento de Managua, capturaron 150 paquetes de marihuana ocultos en una camioneta proveniente de la frontera norte, confirmó el comisionado mayor Fernando Borge.

La carga, con 73 mil 441,79 gramos de marihuana, era transportada por dos ciudadanos, originarios del norteño departamento de Nueva Segovia, explicó el vocero de la Policía Nacional.

De acuerdo con las investigaciones, el cargamento salido de Honduras tenía el propósito de abastecer puntos de venta al menudeo que todavía operan en Managua, señaló el funcionario.

Este nuevo caso responde a la Operación Coraza Popular, un engranaje nacional con la ayuda de la comunidad para erradicar el comercio ilícito de narcóticos en barrios y comunidades rurales, distinguió.

Entre sus actuaciones más recientes figuran la Operación Cacao Wani, en el municipio de Siuna, que permitió incautar y destruir 47 mil 900 plantas de marihuana.

También sobresale la Operación Orión Uno, en el sureño departamento de Río San Juan, con la captura de aproximadamente 59 kilogramos de cocaína, la detención de 10 ciudadanos y la confiscación de varias propiedades inmuebles, corroboró Borge.

En agosto, la Policía quebró el principal cartel de distribución de drogas en el occidental territorio de Masaya, dedicado a proporcionar cocaína y piedras de crack para al menos una docena de expendios, para lo cual usaba como mampara la promoción del deporte entre los jóvenes.

Denuncias sobre el ilícito llegaron a las autoridades mediante reuniones con los vecinos y cartas posteriores, un vínculo de confianza promovido por el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Según la Policía, el allanamiento en la vivienda perteneciente al cabecilla de la red permitió ocupar 50,8 gramos de cocaína a base de crack, 5,7 gramos de piedra crack, 2,8 gramos de cocaína en polvo, 151 mil córdobas (más de seis mil 300 dólares), dinero en divisa y otros bienes.

Para el comisionado Borge, los golpes contra los expendedores de drogas poseen "una amplia base de trabajo de inteligencia policial que se realiza con la participación del pueblo", de ahí la puesta en práctica de planes como Coraza Popular.

Entendido en su condición de fenómeno eminentemente social y multicausal, el delito no puede enfrentarse solamente desde la arista represiva, sostiene la primera comisionada Aminta Granera, directora general de la Policía.

A juicio de la funcionaria, los altos índices de seguridad en Nicaragua tienen en los programas sociales del Ejecutivo un componente clave, pues contribuyen a restar bases de sustento a la delincuencia común y el crimen organizado.

Durante un debate nacional sobre el tema, en abril numerosas personas pidieron a la Policía actuar con mayor eficacia contra los vendedores de droga.

Al decir de Granera, ese reclamo constituye prioridad para la institución que dirige y solo en 2011, ilustró, "evitamos que tres millones de dosis de cocaína llegaran a los jóvenes".

"Y esto es bien importante, son tres millones de dosis de cocaína que hubiesen estado en las manos de nuestros jóvenes, de no ser por el trabajo de la Policía Nacional", dijo la primera comisionada a la prensa.

La comunidad, observó, "es sabia, nos sigue pidiendo, en primer lugar, más beligerancia con los expendios de droga, nos ha pedido más beligerancia con los expendios de licor, nos ha pedido mayor presencia".

El modelo de la Policía en Nicaragua no nace de directrices "de arriba hacia abajo, parten de los problemas de seguridad de cada localidad", tomando el pulso a lo que el pueblo demanda, resumió.

Cifras regionales avalan que en 2011 la tasa nacional de homicidios fue de 12 por cada 100 mil habitantes, cuando otros territorios centroamericanos, como Guatemala, El Salvador y Honduras, tuvieron registros superiores a 60 por cada 100 mil.