Los comicios franceses, a celebrarse hoy, se anuncian como los más reñidos de la historia reciente, con una carrera extremadamente ajustada entre cuatro de los 11 candidatos y un alto nivel de indecisión de los votantes. De hecho la cuarta parte de los electores se declaran indecisos y se prevé una abstención alta.

El candidato Emmanuel Macron y la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, encabezan la intención de voto, pero el conservador François Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon les pisan los talones. La diferencia entre los cuatro aspirantes es tan corta que se encuentran dentro del margen de error de los sondeos, por lo que cualquiera de ellos podría clasificarse para la segunda vuelta del 7 de mayo.

La recta final de la campaña se vio sacudida por un atentado en la emblemática avenida de los Campos Elíseos de París, que hizo saltar todas las alarmas en un país traumatizado por una ola de ataques yihadistas que ha provocado más de 230 muertos desde 2015.

Ya cualquier incidente ligeramente violento significa para los franceses el mayor de los sustos, como ayer en la estación Norte de París, donde un hombre causó conmoción al deambular con cuchillo en mano. No pasó nada. Fue detenido y dijo que le quitó el arma a unos atacantes que lo habían agredido al entrar a la estación.

Aunque es difícil medir el impacto de estos ataques —los declarados yihadistas— en los comicios, algunos analistas estiman que podría reducir la brecha en la intención de voto entre los principales candidatos.

“Si beneficiara a alguno sería a Marine Le Pen quien ha centrado su campaña en la seguridad, o a François Fillon (ex primer ministro) por su estatura presidencial”, señaló Adélaïde Zulfikarpasic, directora de la compañía de encuestas BVA.

No obstante, los votantes tienen otras preocupaciones —habrá que sopesar cuál es la de mayor peso—, como el índice de desempleo de 10% y la deslucida economía del país.

En este clima de tensión máxima, el presidente François Hollande, aseguró que no se escatimarán medios para garantizar la seguridad de los votantes, por lo que las autoridades prevén desplegar hoy más de 50 mil policías y gendarmes en todo el país, apoyados por siete mil militares.

Un proceso de dos vueltas

Hoy es la primera vuelta de las elecciones. Luego, los dos candidatos que obtengan el mejor resultado se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo 7 de mayo.

Macron

Emmanuel Macron. Partido: En Marche!

Para Macron, Europa hace más fuerte a Francia y a cada uno de sus miembros, por lo que propone en cada nación “convenciones democráticas” ciudadanas para discutir las prioridades del bloque y restablecer la confianza en un proyecto del que parte de la ciudadanía se ha “distanciado”. Macron está dispuesto a inculcar en los jóvenes el sentimiento de pertenencia al bloque, con la ampliación del programa Erasmus, entre otros.

En materia económica, propone un refuerzo de la Eurozona con la creación de un presupuesto propio para los países de moneda común que pueda atender emergencias o responder a crisis económicas. Este presupuesto estará a disposición de un ministro de Economía y Finanzas de la zona euro, que responderá a su vez ante un Parlamento de la Eurozona.

En materia de seguridad, el candidato prevé reforzar las fronteras comunes con cinco mil agentes más y la creación de un fondo europeo de defensa.

Fillon

François Fillon. Partido: Los Republicanos

Fillon sueña con una “Europa de las naciones, de los jefes de Estado”, con Francia y Alemania a la cabeza. “La realidad en Europa son los Estados, las naciones. La idea de un pueblo europeo es un fantasma romántico, no una realidad”, afirma.

Considera que Europa debe fijarse dos prioridades: recuperar su poderío económico y garantizar la seguridad.

Por una parte, propone dar a la zona euro un “verdadero Gobierno económico, compuesto por los jefes de Estado y de Gobierno” que cuenten con el apoyo de una secretaría independiente de la Comisión Europea que acabe convirtiéndose en un futuro departamento del Tesoro europeo. La Eurozona debe fijarse también como objetivo hasta 2025 la convergencia fiscal.

En materia de seguridad, quiere poner fin a las “ampliaciones permanentes” del bloque y “definir sus fronteras” (aquí queda fuera Turquía). Además, propone abordar de forma conjunta tanto las demandas de asilo como la expulsión de los solicitantes denegados, reclama el candidato conservador.

Le Pen

Marine Le Pen. Partido: Frente Nacional

El programa de la líder del Frente Nacional es el menos favorable a la Unión Europea de la campaña presidencial. Le Pen, que dice que se niega a convertirse en una “vicecanciller de Angela Merkel”, reclama un “patriotismo económico” que pasa por “reconquistar el territorio perdido de la República”. Para ello, propone el “restablecimiento de la soberanía económica, monetaria, legislativa y territorial” que implica sacar a Francia de la “prisión” que significan la UE y su moneda única, con la intención de volver al uso del franco como tipo de cambio.

También denunciará el “calamitoso acuerdo de Schengen” y contratará hasta seis mil agentes de aduanas en las restablecidas fronteras nacionales.

Otra de sus más importantes propuestas es la realización de un referéndum sobre la permanencia o no en la UE en el primer semestre de su gestión.

Melenchon

Jean-Luc Mélenchon. Partido: Francia Insumisa

Para Mélenchon, “la Europa de nuestros sueños está muerta” y lo que ahora existe no es más que “un mercado único” con pueblos “sometidos a la dictadura de los bancos y de las finanzas”.

El candidato tiene dos planes, el “A” que propone “la salida concertada de los tratados europeos mediante el abandono de las reglas existentes por todos los países que lo desean, y la negociación de otras reglas”. Como poner fin a la independencia del Banco Central Europeo, modificar sus estatutos para permitir la compra de deuda pública directamente a los Estados, devaluar el euro para que regrese a su paridad inicial con el dólar, introducir una moratoria en el pago de la deuda o imponer un “proteccionismo solidario” que ponga fin, entre otros, a la libre circulación de capitales y productos entre la UE y terceros países.

Y el “B”, que establece una salida unilateral de Francia de los tratados para proponer otras cooperaciones. Es decir, abandonar la UE y el euro, claro, con la anuencia de los franceses.