Según el Servicio Sismológico Nacional, el temblor tuvo su epicentro a 26 kilómetros de la población de Altamirano, en el estado de Guerrero (sur), a 40 kilómetros de profundidad, a las 03.20 horas locales (09.20 GMT) de este jueves.

Según algunos medios mexicanos, el epicentro fue en una región montañosa con escasa población, ubicada en una zona geológica donde se originan buena parte de los sismos que sacuden el centro de México cada año.

El jefe del Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, informó a través de su cuenta Twitter que, hasta el momento, en la capital mexicana no se han reportado daños de gravedad, ni tampoco víctimas humanas.

Asimismo, agregó que tras efectuar una serie de revisiones alrededor de la ciudad, no sufrieron afectaciones el aeropuerto, el sistema de transporte Metro, ni las pirncipales zonas residenciales; así como los hospitales y servicios públicos están funcionando con total normalidad.

La agencia AFP reseñó, además, que patrullas de helicópteros sobrevolaban la ciudad, como hacen habitualmente en estos casos, para evaluar posibles daños en las infraestructuras viales y en edificaciones.

Este movimiento telúrico se produce ocho días después de que un terremoto de magnitud 7.2 sacudiera el norte de Guatemala y se sintiera con fuerza en el Estado mexicano de Chiapas.

Según el balance final del Gobierno guatemalteco, dicho sismo causó la muerte de 52 personas y más de dos centenares de heridos, aunque en México no hubo víctimas y sólo daños materiales leves en algunas estructuras.

México se encuentra en una de las zonas sísmicas más importantes del mundo, dado que interactúan placas tectónicas como la del Pacífico, Cocos, Norteamérica, Caribe y Rivera.