El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, confirmó hoy que el número de fallecidos por las avalanchas en Mocoa aumentó a 293, mientras alrededor de 300 pobladores permanecen desaparecidos.

Lamentablemente sigue creciendo la cifra de personas fallecidas por el desastre, informó el mandatario al hacer un resumen de los estragos causados por el fenómeno y las medidas adoptadas.

Según el gobernante los heridos suman más de 332; 114 de ellos son atendidos en centros hospitalarios cercanos a ese sureño municipio, capital de Putumayo, y 119 están actualmente fuera de peligro.

El desbordamiento de tres ríos que circundan Mocoa desencadenó las avalanchas de lodo y piedras en la madrugada del sábado 1 de abril, las cuales arrastraron árboles, casas, puentes y todo cuanto encontraron a su paso.

Hay unos dos mil 700 pueblerinos en siete albergues y más de mil 500 están registrados como damnificados, precisó el jefe de Estado quien pidió terminar esa última lista en el menor tiempo posible a fin de garantizar que las donaciones lleguen a los necesitados.

No obstante el tiempo transcurrido siguen las misiones de búsqueda y rescate de desaparecidos ahora con maquinaria pesada por el endurecimiento de las capas de lodo y escasas esperanzas de hallarlos con vida.

El pasado lunes Santos declaró a Mocoa, situada en el pie de monte amazónico, en emergencia económica, social y ecológica con el objetivo de acelerar la tramitación de ayuda y restablecer con la mayor rapidez posible servicios básicos como el suministro de agua y de energía eléctrica.

Asimismo designó al ministro de defensa, Luis Carlos Villegas, como gerente para la reconstrucción de esa localidad debido a su experiencia en la recuperación de famoso eje cafetero a raíz del devastador terremoto de 1999.

Los trabajos de restauración podrían demorar de dos a tres años, la prioridad es construir viviendas para las personas que perdieron totalmente sus hogares, adelantó Villegas.

Organizaciones, guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y ciudadanos conmovidos con la tragedia que enfrentan los sobrevivientes envían donativos a los sitios más golpeados por las avalanchas.

Canales televisivos y diarios publican imágenes y desgarradoras anécdotas de quienes lograron salvar sus vidas y apenas la ropa que llevaban puesta.

En misas colectivas los lugareños despidieron a algunos de los difuntos, velados en la mayoría de los casos en plena calle entre las ruinas de la ciudad de Mocoa.