Las dos principales centrales sindicales de este país, Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT), auguraron un masivo seguimiento de la medida de fuerza, que comenzó la pasada medianoche.

Otros gremios y más de un centenar de organizaciones sociales se adhirieron al paro, convocado por las dos asociaciones mayoritarias contra los duros planes de ajuste aplicados por el Ejecutivo del derechista Partido Popular en apenas 10 meses de gestión.

Recortes presupuestarios en sectores tan sensibles como la salud y la educación, subidas de impuestos, rebajas de salarios y una reforma laboral que facilita y abarata los despidos -en un país con casi seis millones de desempleados- son algunas de esas impopulares medidas.

Bajo el lema Nos dejan sin futuro, hay culpables, hay soluciones, la huelga en España se enmarca en una jornada de lucha que la Confederación Europea de Sindicatos realizará en casi todos los países del continente para denunciar los programas de austeridad.

Coincidirá, además, con una paralización de labores similar en la vecina Portugal, también en repudio a las reformas neoliberales puestas en marcha por el gobierno conservador del primer ministro luso, Pedro Passos Coelho, quien ya soportó dos paros anteriores.

Los secretarios generales de CC.OO., Ignacio Fernández Toxo, y de la UGT, Cándido Méndez, afirmaron la víspera que no conciben un escenario de fracaso de esta nueva huelga, segunda tras la celebrada el 29 de marzo último y novena desde la instauración de la democracia.

El revés será del Gobierno si no es capaz de atender el clamor social que se expresará este miércoles en toda España, donde también hay convocadas más de un centenar de manifestaciones para acompañar la jornada de protesta, advirtieron ambos dirigentes.

Méndez opinó que Rajoy debería aprovechar de manera inteligente ese clamor para decir a las autoridades de la Unión Europea (UE) que España no puede seguir acometiendo más recortes en el gasto público.

Las movilizaciones y las huelgas siguen siendo un recurso tan útil y moderno como lo fueron en su origen, porque al final la gente se percata de que dan frutos, defendió su homólogo de CC.OO..

Precisamente para que no arruinen lo conseguido a base de mucho esfuerzo y sacrificio de varias generaciones, hoy es moderno seguir haciendo huelga, insistió Toxo, tras subrayar que merece la pena perder un día de salario porque no es una pérdida, sino una inversión.

El líder de CC.OO. admitió, sin embargo, que hay muchos centros laborales en los que resulta difícil secundar una protesta por la presión de los empresarios, por el miedo a quedarse sin empleo o porque hay trabajadores que no se pueden permitir perder un día de sueldo.

A juicio de Toxo, los datos demuestran que las medidas adoptadas por el Palacio de la Moncloa (sede del poder central) conducen a una profundización de la recesión, a la pérdida de derechos y al empobrecimiento progresivo de los ciudadanos.

Los máximos dirigentes de las dos centrales obreras animaron a los españoles a respaldar la medida de fuerza para frenar los planes de rigor que, denunciaron, están llevando al suicidio económico y social a la mayoría de las naciones de la UE.