Medios locales señalan este martes que los familiares de las víctimas, que esperan por la entrega de los cuerpos de los reos calcinados, se abalanzaron contra el cordón de seguridad formado por policías y militares, como medida desesperada por la tardanza en la entrega de cadáveres.

Algunos de los parientes lograron abrir las bolsas plásticas de los cuerpos en avanzado estado de descomposición, en busca de sus familiares.

La esposa de uno de los fallecidos, identificada como Suyapa Tejeda, expresó que “los tienen tirados como perros, ellos son personas y es cierto que estaban presos pero tienen derechos y familias. ¿Dónde está la Fiscalía de Derechos Humanos? (...) Nosotros pedimos que nos entreguen a nuestros muertos”.

Por su parte el hermano de uno de los presos, Benajamín Yánez, precisó que “hicimos esto, porque anteriormente les dijimos que nos llamaran para reconocer nosotros mismos a nuestros muertos”.

La eventualidad desató un enfrentamiento entre los deudos y funcionarios militares y policiales, quienes con gases lacrimógenos intentaron controlar la situación.

Los familiares exigieron a las autoridades hondureñas que agilicen la identificación de los cadáveres, aunque éstas habían advertido que el proceso sería lento debido a la dificultad que supone para los especialistas el reconocimiento de los restos calcinados.

De acuerdo al informe de Medicina Forense, los expertos han realizado autopsias a 150 cadáveres pero han identificado solamente 60 porque en muchos casos los análisis de las huellas dactilares resultan insuficientes, y deben recurrir a pruebas de ADN.

En seis días, médicos forenses de Honduras, Chile, El Salvador, México y Perú han entregado alrededor de 16 cuerpos para ser sepultados.

El incendio en el penal de Comayagua, el peor registrado en un centro penitenciario en todo el mundo en los últimos 10 años, comenzó hacia las 22H50 locales (04H50 GMT del miércoles) del pasado martes 14 de febrero, por causas que son investigadas.