Con la que está cayendo y Muse atraviesa por uno de sus mejores momentos. ¿Qué ley de la física han roto para que esto suceda?
Somos unos privilegiados. La crisis económica está siendo muy dolorosa para muchísima gente y algunas veces te sientes culpable por estar en una posición tan estable. Aunque en esta profesión nunca sepas dónde vas a estar mañana, nuestro trabajo está mucho mejor pagado que el de la mayoría de las personas que conocemos. Al principio arriesgamos escogiendo un empleo complicado, pero salió bien. Hoy nos sentimos pagados con creces.   

En 'The 2nd Law' combinan rock progresivo, con riffs a lo Led Zeppelin, synth pop, dance, dubstep, guiños a Queen... ¿Esta mezcla no hace reacción?
Es el disco más experimental y, quizá, más comercial que hemos hecho hasta la fecha. Para nosotros, ha sido excitante. Después de más de 18 años, nos encanta probar cosas nuevas.

¿Qué diría la termodinámica sobre esto? ¿Van directos al caos y a la entropía, o  al equilibrio musical?

La naturaleza de nuestra música siempre se ha aproximado al caos, pero en este último disco ese caos está más presente que nunca. Muchas de las canciones no parecen pertenecer al mismo álbum. Este comienza en un sitio y luego salta a otro completamente diferente, y así hasta el final. No hay demasiado equilibrio ni creo que en futuros trabajos lo vaya a haber.

Sus detractores los acusan de grandilocuencia y de abusar de conceptos demasiado tergiversados.  A estas alturas, ¿las críticas escuecen menos, o al contrario?
El tiempo te hace más resistente pero en este caso, al haberme encargado de escribir e interpretar dos de los temas del álbum (generalmente es Matthew Bellamy quien canta y compone), estoy más sensible. Cuando te encargas solo de tocar un instrumento, los comentarios no te afectan tanto. Tras lanzar The 2nd law leí que alguien decía que no le gustaba mi voz y… ¡aquello me rompió!  Luego comprendí que tenía que sobrellevar las críticas negativas  y que es imposible gustar a todo el mundo. ¡Hasta grupos como U2 o The Beatles han tenido detractores! En todos estos años Muse ha recibido juicios de todo tipo.  Por lo general, la gente nos odia o nos ama, apenas hay término medio. Y creo que eso es bueno porque significa que tu música provoca una reacción poderosa.

¿Cómo ha cambiado la química entre usted y Matthew Bellamy  desde que usted le robó micrófono y protagonismo en dos canciones?
(Risas) Realmente fue él quien me animó a interpretar los temas. Llevaba tiempo escribiendo canciones. Matthew me dio algunos consejos, me recomendó reescribir algunas partes…  y cuando estuvieron terminadas me dijo que sería estupendo que fuera yo quien los interpretara, que eso podía abrir nuevas posibilidades para la banda en el futuro.

En su canción 'Liquid State' dice que necesita un rescate. ¿Lo ha obtenido, o sigue con la incertidumbre, como la economía española?
Sí, lo conseguí. Me resulta extraño cantar ahora esa letra porque cuando la escribí, hace unos años, me encontraba en una situación muy diferente. Atravesaba un periodo oscuro, poco saludable... Estaba hundido física y emocionalmente. Ahora he ordenado mi vida, estoy casado, tengo niños y siento que esos días han quedado atrás. Quizá esas canciones puedan servir a otras personas que estén pasando por una experiencia similar a la que yo viví.

Fueron muy comentadas en el pasado las anécdotas de Muse con sus 'groupies' y las noches de fiestas salvajes en un autobús. ¿No le pone mala cara su mujer cada vez que se va de gira?
He de aclarar que yo nunca iba en ese autobús, iba en otro.  La verdad es que me mantuve al margen de esas historias. ¡En serio!

Tanto usted como Matthew son hoy padres de familia. Usted, en concreto, tiene seis hijos. ¿Se vive de forma distinta la vida del rock?

La conciliación familiar es complicada, sobre todo si tienes que pasar largas temporadas fuera de casa. La música es una parte muy importante en mi vida, pero tengo claro que aún más lo es mi familia.  A medida que vamos haciéndonos más mayores nos hemos dado cuenta de que no podemos estar todo el día de gira. Al principio sí lo hacíamos y solo parábamos para meternos en el estudio, pero llega un punto que si quieres que la banda sea de largo recorrido, no caben los excesos, necesitas  poner freno. Ahora no pasamos en la carretera más de tres semanas y luego siempre descansamos diez días seguidos en casa. Es una norma.

Biografía

La formación Muse está compuesta por el vocalista y guitarra Matthew Bellamy, el bajista Chris Wolstenholme y el batería Dominic Howard. La banda se formó en Devon (sur de Inglaterra), a principios de los noventa. Desde entonces, han publicado seis discos de estudio y han vendido más de 15 millones de copias en todo el mundo.