Alrededor de 700 personas murieron en Burundi entre el 1 de enero y el 10 de marzo, tras ascender los casos de malaria en el país, indicó hoy una fuente oficial.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, referido a las cifras más recientes de la enfermedad, estas constituyen el 17 por ciento respecto al mismo período del año pasado.

La ministra de Salud de Burundi, Josiane Nijimbere, señaló que 'aquí se enfrenta una grave epidemia de malaria, estimada en 2016 en más de 8,2 millones de personas infectadas y tres mil de ellas fallecidas a causa del contagio'.

Funcionarios de la ONU y fuentes médicas afirmaron que el stock de medicamentos antimalaria en este país está por agotarse.

Mientras, Nijimbere destacó que el costo de la lucha contra la enfermedad infecciosa es de 31 millones de dólares, -unos 29 millones de euros-, y además solicitó donaciones para combatir el padecimiento y eliminar la epidemia.

La funcionaria atribuyó el aumento de las infecciones al cambio climático, la ampliación de tierras pantanosas para el cultivo de arroz y el uso indebido de mosquiteros por parte de la población.

Burundi se sumió en una crisis desde que el presidente Pierre Nkurunziza se postuló para un tercer mandato en abril de 2015 y cientos de miles de personas huyen del país, y otras mueren por disímiles causas.

También afecta un recorte del 54 por ciento en el presupuesto de salud del gobierno en 2016 respecto al año anterior.

'Aún más dramática se presenta la situación con la malaria, la cual golpea a una población empobrecida y sin recursos', aseveraron autoridades.