El presidente fue recibido en esa oficina con grandes aplausos por más de una veintena de voluntarios, algunos con lágrimas en los ojos. El presidente dio las gracias "a todas las personas increíbles que están trabajando tan duro, haciendo llamadas telefónicas y asegurándose de que la gente vaya a votar".

Además, felicitó a Mitt Romney por su "enérgica" campaña, aseguró que sus seguidores son "tan comprometidos y entusiastas" como los demócratas y agregó que también están "trabajando duro hoy".

El mandatario grabará en Chicago una serie de entrevistas para radio y televisión, y después jugará al baloncesto con algunos amigos y miembros de su equipo. Este deporte, una pasión personal de Obama, es también una tradición supersticiosa para el presidente, que suele relajarse en las canchas el día de la votación cuando su nombre está en las papeletas.

Obama comerá y cenará en su casa junto a su familia y por la noche se desplazará al centro de convenciones McCormick Place de Chicago, donde esperará los resultados de la jornada electoral y pronunciará un discurso triunfal o de aceptación de la derrota.