Encuestas divulgadas previo a la jornada electoral muestran a ambos contrincantes igualados en intención de votos a nivel nacional y solo con mayores ventajas en los estados, donde sus partidos están afianzados.

Un sondeo de la televisora CNN otorgó 49 por ciento a cada candidato, mientras el tanteo conjunto de la firma Politico y la universidad George Washington les concedió 48 puntos por igual.

Estudios de otros medios periodísticos como la NBC News, The Wall Street Journal, ABC y The Washington Post destacan una brecha de apenas un punto a favor de Obama, aunque evidencian por primera vez un empate de 46 por ciento entre los votantes independientes, quienes no están registrados como republicanos ni demócratas.

La llave del desempate estará en los estados Colorado, Florida, Iowa, Virginia, Nevada, Nuevo Hampshire, Pensilvania, Wisconsin, Carolina del Norte y Ohio, todos sin tendencia política definida.

Esos territorios en conjunto aportan 110 de los 538 votos electorales que están en juego durante la contienda y para llegar a la presidencia de Estados Unidos un candidato necesita al menos 270.

Por esa razón Obama y Romney recorrieron esos estados indecisos con alta frecuencia y les dirigieron un arsenal de propaganda proselitista, a fin de conquistar a sus pobladores.

Según encuestadoras, el gobernante demócrata lidera con estrecho margen esas demarcaciones, mientras el sitio digital Election Projection pronostica que obtendrá 303 votos electorales en todo el país.

Por otro lado, analistas citan al origen racial como otro factor determinante en la selección del nuevo jefe de Estado.

Recuerdan que Obama tiene a su favor un amplio respaldo de las minorías étnicas (asiáticos, musulmanes, judíos, afroamericanos e hispanos) y Romney cuenta con el apoyo de los blancos, cuya proporción descendió de 69,1 por ciento en 2010 a 63,7 este año.

Además de las propuestas demócrata y republicana a la Oficina Oval, las boletas de este 6 de noviembre también incluirán los nombres de Gary Johnson (Partido Libertario), Jill Stein (Partido Verde), Virgil Goode (Partido Constitución) y Rocky Anderson (Partido Justicia).

Esos contendientes participan con mínimas posibilidades de triunfo, porque desde 1852 todos los políticos electos para gobernar Estados Unidos proceden o bien del partido azul (demócrata) o del rojo (republicano).