Su Eminencia Reverendísima Cardenal Leopoldo Brenes, arribó este martes a su cumpleaños número 68, y las familias nicaragüenses se han dado cita en el colegio La Casita Azul de Altagracia, para celebrarlo a lo grande.

Niños y niñas, desde muy temprano, han llegado a la vivienda del Cardenal Brenes, para cantarle las mañanitas, y llevarlo a la Casita Azul, donde le prepararon un desayuno especial.

Acompañado de su mamá, amigos, y estudiantes, el Cardenal Brenes celebró su cumpleaños, desayunándose un riquísimo nacatamal con pan, en un ambiente festivo, con música de chicheros, y los abrazos de las familias nicaragüenses.

“Ya ha sido una tradición de la Escuela Casita Azul, y cada año me invitan a desayunar. Es una cosa muy hermosa poder compartir con los niños y niñas”, expresó Su Eminencia, al escuchar Las Mañanitas.

El líder religioso, agradeció al pueblo nicaragüense, por estar junto a él dándole gracias al Señor en este día especial.

“Particularmente me he levantado desde las cinco de las mañana, dándole gracias al Señor”, dijo.

Explicó, que desde temprano, ha celebrado la Eucaristía, y le ha dado gracias al Señor, por haberle dado la gracia del Sacerdocio ministerial, y compartir tanta amistad con el pueblo de Nicaragua.

“Sé que una gran cantidad de personas están orando por mí. Gracias a los religiosos y religiosas, de manera especial a todo el pueblo Santo de Dios”, manifestó el Cardenal Brenes, quien a su vez, aseguró que este día lo celebrará trabajando.

Explicó que a las 9:30 de la mañana de este martes, asistirá a reunión general del clero, de todos los martes; y por la tarde, tendrá una cena especial, preparada por su familia.

“Son 68, y me siento con vida. El Papa decía que el contacto con la gente le quita fuerza a uno, pero siento que la gente me da mucha fuerza. Los fieles, con su amistad, con su aprecio, con su afecto, fortalecen mi vida, expresó.

La señora Liliam Solórzano, mamá del Cardenal Brenes, agradeció el gran cariño y especial amor que el pueblo nicaragüense le tiene a este gran servidor del Señor, lo cual le satisface mucho, y le llena de alegría.

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