Con la imposición de la ceniza que representa el origen del hombre, el Cardenal Miguel Obando celebró una Eucaristía con la que se marca el inicio de la Cuaresma.

La ceremonia fue llevada a cabo por Su Eminencia Reverendísima y el mensaje transmitido por Monseñor Eddy Montenegro.

En la Misa, desarrollada en el auditorio central de las Universidad Católica UNICA, en la que participaron los miembros de la comunidad educativa de ésta alma mater, fue dicho que éste es un tiempo especial oportuno para reconciliarse con Dios y ayudar a dar aportes a la comunidad en la que vivimos.

“La Cuaresma es propicia para poder hacer un examen de conciencia profundo, la Cuaresma es eso, una campanada de alerta para revisarnos en lo personal, en lo íntimo, cómo está nuestra vida, qué acontecimientos de nuestra vida no están sucediendo a como deberían de suceder, con corrección, con una buena forma de vivir y luego ocupar estos cuarenta días para ser más fraternos, más equitativos, comprender a los demás y esa caridad debe comenzar con nosotros mismos y luego transcender a las familias”, consideró.

El prelado de honor de Su Santidad Juan Pablo II, pidió por el cese de la ola de accidentes, que se producen por la falta de prudencia y la falta de cortesía, que deparan muertes y dolor para la familia.

En ese orden, explicó que no es un fenómeno que afecta a Nicaragua sino al mundo entero. “Hay una serie de accidentes y aquí en Nicaragua estamos lamentando un índice alto de accidentes en lo que va de los primeros 60 días de 2017 (…) es un dolor profundo, un desgarro que sucede en la familia, pero por eso hay que tener una cultura de prevención donde todos tenemos que intervenir desde los colegios”, puntualizó.

Al mismo tiempo, afirmó que dentro de estas actitudes también se incluye la imprudencia de asumir la conducción de un vehículo bajo los efectos del alcohol, aspectos que consideró, son corregibles con un poco de formación.