Ambos candidatos lucharán en los estados claves que serán determinantes en la elección del próximo martes. Obama busca solidificar su línea de defensa, mientras que Romney intenta un impulso de última hora que lo ayude a conseguir votos.

El candidato a la reelección realizará campaña en Ohio (norte), posiblemente el estado más decisivo, para luego dirigirse a Wisconsin (norte), Iowa (centro-norte) y Virginia (este), donde espera asegurarse la victoria. Por su parte, Romney recorrerá New Hampshire (noreste), Iowa y Colorado (centro-oeste).

Este viernes, el candidato republicano reunió a sus antiguos rivales en las primarias, Rick Santorum, Rick Perry y John McCain, que enfrentó a Obama en las elecciones de 2008.

El mismo día, Obama anunció en Hilliard, Ohio, que el desempleo en octubre subió 0,1 punto porcentual, a 7,9 por ciento (por debajo de la barrera del 8 por ciento) y la creación de 171 mil puestos de trabajo, mejor a lo esperado, lo que impulsó sus esperanzas a ser reelecto. En el acto, el candidato demócrata dijo que “hemos hecho progresos reales”.

No obstante, Romney afirmó que la tasa de desempleo era un “triste recordatorio” de que la economía estadounidense está en una “virtual paralización”.

“El martes, Estados Unidos va a elegir entre el estancamiento y la prosperidad. Desde hace cuatro años, la política del presidente Obama ha agobiado a la clase media estadounidense. Desde hace cuatro años, el presidente Obama nos dice que hemos hecho progresos y que las cosas mejoran”, apuntó.

Luego de varias semanas en que los candidatos aparecieron empatados en las encuestas, hubo nuevas señales de una solidificación de la posición de Obama. La mayoría de los actuales sondeos muestran una mejor posición para Obama en los estados indecisos.

La elección presidencial en Estados Unidos es indirecta. Cada estado aporta un número de votos al colegio electoral, y los aspirantes necesitan al menos 270 votos dentro del colegio para llegar a ser presidente de Estados Unidos.