Cuando empezó su negocio hace cuatro años, lo hizo en un pequeño carrito de lata en una de las esquinas del parque central de la ciudad de Estelí. Hoy cuenta con 7 sucursales distribuidas en ese departamento, Managua, Nindirí y Granada. Hablamos de Eduardo Báez, un joven de apenas 24 años, dueño de Elotes Locos, un emprendimiento que si por algo se caracteriza es por su rotundo éxito, el cual le ha valido incluso un reportaje en Forbes, la prestigiosa revista de negocios y finanzas.

Algo que destaca de Báez es su viveza, liderazgo y empatía. Cuando habla, en su léxico el “yo” se ve desplazado por el “nosotros”, contrario a lo que habría de esperar en una persona que se considera dueña absoluta de sus propios triunfos.

“Nacemos bajo los sueños y la fuerza, y superar los miedos de un joven. Bajo eso nace esto realmente. ¿Quién dijo que los jóvenes no podemos?”, manifiesta.

Una persona débil e indecisa abandona sus ideas argumentando cualquier excusa. Él, al contrario, no se amilanó en ningún momento y como buen agrónomo de profesión, formado en la Universidad Zamorano, apostó por la agroindustria comercial del maíz, un producto con mercado seguro, pero al que quiso darle valor agregado. El resultado está a la vista: en sus locales la gente hace fila para comprar un elote cuyos aderezos no son nada del otro mundo: mantequilla, mayonesa y queso rallado, entre otros.

La historia es bastante larga y la explicación conllevaría bastante tiempo, pero basta decir que Báez no usa el clásico maíz blanco sino un maíz amarillo dulce cuya semilla la importó para cultivarla en Estelí.

Saber detectar las oportunidades

Cuenta que cuando puso su primer puestecito lo hizo a las 5:00 de la mañana, aunque aún sin el debido permiso de la municipalidad esteliana.

Año y medio después de ese carrito, ponía un segundo puesto en el concurrido Puerto Salvador Allende de Managua. De este segundo local surgieron poco a poco los otros cinco, y en pocos días abrirá un sexto, esta vez en Metrocentro.

Tal ha sido el crecimiento de Elotes Locos que en su génesis tenía un solo empleado: el propio Báez. Hoy ya son alrededor de 60 colaboradores. Y si se ve desde el punto de vista productivo, en un inicio apenas sembraba dos manzanas de maíz, hoy requiere hasta 50 manzanas para dar abasto con la demanda.

“El maíz blanco, que era lo que nosotros estábamos acostumbrados a consumir es un maíz que se clasifica como un cereal. Entonces está hecho para el uso de concentrados, para alimentación, para los animales. Por eso es que cuando te comés un elote blanco es insípido, y también es tan duro que hasta te escapa de sacar un diente. El maíz dulce (por el contrario) se clasifica técnicamente, profesionalmente, como una hortaliza, y las hortalizas se dirigen al consumo humano”, subraya.

Comida rápida, no chatarra

El sistema de cultivo no es nada tradicional. Explica que usa plántulas de maíz, lo cual es mucho más costoso pero da un producto con mayor calidad.

Báez considera que ha revolucionado el consumo del maíz, y por lo que se puede ver en sus locales, no cabe la menor duda. Fue precisamente ese detalle lo que le llevó a ser catalogado por Forbes como un gran emprendedor latinoamericano.

“Tenemos cadenas de hamburguesas, tenemos cadenas de pizzas, tenemos cadenas de todo, pero no teníamos una cadena en el mundo que ofreciera maíz dulce”, enfatiza.

Nicaragua: tierra de oportunidades

Este joven se siente muy optimista con Nicaragua. Considera que es un “monstruo dormido” donde hay muchas oportunidades por delante.

Nicaragua “va a ser un ejemplo de cómo un país tan pequeño, tan inculto en la parte de nutrición, estemos dando el ejemplo de comer vegetales y no estar comiendo comidas chatarras como lo hacen en otros países”, manifiesta Báez, quien incluso ya comercializa agua mineral con su propia marca.

Naún Leiva, gerente operativo de Elotes Locos, señala que pronto podrían irrumpir con un nuevo producto: helados. Aunque los planes siguen siendo consolidarse cada vez más tanto en Managua como en el resto del país. Pero a largo plazo la idea es mucho más ambiciosa: dar el paso fuera de las fronteras nacionales.

Para quienes consideren esto último un sueño difícil de alcanzar, recuerden que Elotes Locos empezó como una locura juvenil y hoy es todo un éxito.